San Juan-Opinión

“San Juan y sus nombres”

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La provincia de San Juan, Argentina, su relieve es montañoso a su vez que se combina con valles y travesías las cuales se encuentran predominadas por un clima templado.

Por el Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo

La provincia de San Juan se encuentra ubicada en la región cuyana de la República Argentina, con una superficie de 89.651 Km2., fundada el 13 de junio de 1562, fue una de las primeras en Argentina. La provincia está dividida en 19 departamentos. La Constitución que rige la provincia fue sancionada en 1986. En San Juan departamentos y municipios corresponden a la misma entidad, estos se remontan a los cabildos, que marcaron la vida institucional de América cuando estaba bajo el dominio español, luego de la Revolución de Mayo comenzaron a desaparecer y en San Juan dejaron de existir en 1821.

En 1824, el gobernador Martín Yanzón organizó el territorio de esta provincia en dos departamentos, el «departamento del Norte» y el «departamento del Sur», con tres barrios cada uno. Más tarde, un regimiento de irrigación de 1851 dividió a San Juan en secciones territoriales, cada una de ellas dirigidas por una junta de irrigación.

La primera constitución provincial de 1856 previa una organización en departamentos y estos en distritos; pero en 1909 se terminaron de fijar con mayor precisión los límites, cabeceras y sus respectivos nombres. Leyes posteriores realizaron modificaciones en esta materia, pero hasta 1942 no se definió el actual trazado en 19 departamentos.

Los departamentos en la Provincia de San Juan son 19: esto son: Capital, Rawson, Chimbas, Rivadavia, Santa Lucía, Pocito, Caucete, Jáchal, Albardón, Sarmiento, 25 de Mayo, San Martín, Calingasta, 9 de Julio, Angaco, Valle Fértil, Iglesia, Ullum y Zonda.

Cada departamento sanjuanino tiene características comunes entre sí. Pero también particularidades que los hacen singulares.

Probables términos por departamentos en San Juan, “porque se llama cada Municipio así”

  1. Chimbas: “orilla del rio, la otra orilla”.
  2. Rivadavia, “Bernardino Rivadavia”.
  3. Capital: “Departamento que se encuentra la Ciudad de San Juan”.
  4. Santa Lucia: “Santa Lucia de Siracusa”.
  5. Pocito: “por la ubicación del departamento, en un valle rodeado de montañas”.
  6. Rawson: “Guillermo Rawson, médico, científico y ministro del interior de Bartolomé Mitre”.
  7. Nueve de Julio: “Fecha de la independencia de la Argentina”.
  8. Veinticinco de Mayo: “Fecha del grito de libertad Argentino, Revolución de Mayo”.
  9. Iglesia: “Probablemente por un apellido de una familia que vivía en loa zona o por situarse un iglesia”.
  10. Jachal: “Probablemente rio de las arboledas ó acarrear piedras en legua indígena”.
  11. Valle Fértil: “Probablemente de origen diaguita –país verde- o simplemente por ser mucho más fuerte que la zona que lo rodea”.
  12. Calingasta: “Pueblo o gente de Cailan, posiblemente nombre de origen de un cacique diaguita”.
  13. Ullum, “Proviene del cacique huarpe Ullumpa (cabeza de falo), que le da nombre a la comuna y al dique”.
  14. Albardón, “Loma o elevación situada en tierras bajas, , posiblemente nombre de origen de un cacique”.
  15. Angaco, “Otro nombre del pueblo de jachal ó nombre del caique de este pueblo.
  16. Caucete, tierra o suelo donde se habita”.
  17. Zonda, “cielo alto”.
  18. San Martin, “José de San Martin”.
  19. Sarmiento, “Domingo F. Sarmiento”.

Historia de algunos departamentos de la Provincia de San Juan

Departamento de Capital – San Juan La historia del departamento Capital corre paralela a la historia provincial siendo, en muchos casos, imposible diferenciarlas. También comparte con la provincia su santo patrono: San Juan Bautista. La ciudad de San Juan fue, desde su fundación en 13 de junio de 1562, el centro poblacional más importante de la región. Como municipio fue organizado el 1866 por Anacleto Gil. Nació como un poblado humilde y así se mantuvo durante mucho tiempo. Posteriormente la acción de gobernadores y particulares fue otorgándole las características urbanas: empedrado, arbolado, edificios públicos, teatros, paseos y alumbrado. Los grandes progresos como el ferrocarril, el tranvía, el pavimento, la electricidad, el telégrafo, el teléfono y las cloacas llegaron a fines del siglo XIX y principio del XX.

Departamento Albardón Según nos cuenta Antonio Diaz Ariza, el departamento Albardón no tiene fecha de fundación ya que fue poblado desde la época de la Conquista. Nació tan sólo un año después de la fundación de San Juan, en 1563, con la construcción del Fortín de Las Tapias, erguido por los conquistadores para evitar posibles invasiones de indígenas del norte, apostados en Mogna y Jáchal.

Estas tierras ya eran cultivadas antes de la llegada de los españoles por los huarpes que contaban con un canal de riego conocido como la Acequia Huarpe, que seguía casi el mismo curso que el actual canal del norte, en cuyo inicio se levantó el fortín.

Esta zona era conocida como «Finca de Angaco», por la tribu que allí realizaba sus labranzas, que pasó a propiedad del segundo jefe de la expedición de Juan Jufré, Don Juan Eugenio de Mallea, al casarse con la hija del cacique Angacao, convertida al catolicismo con el nombre de Theresa de Ascencio y heredera esas tierras de su padre, títulos que se oficializaron por merced real otorgada por Luis Jufré el 21 de junio de 1593.

El nombre Albardón proviene de «Las Albardas» monturas usadas por los conquistadores de forma curva y muy picuda. Dado que a orillas del río habían formaciones de barro y de pronunciados picos que replicaban esa forma, se las llamó «Los Albardones», por ende era la zona de los albardones o yendo para los albardones, que finalmente derivó en Albardón como nombre del departamento.

Departamento de Angaco El Profesor Delgado dice de Angaco que es una tierra de historia y leyendas que hacen a la identidad sanjuanina. Este departamento, al igual que Caucete o 25 de Mayo, comprende un área geográfica amplia. Está situado al Noroeste de la ciudad capital. Su núcleo poblacional cabecero es la pintoresca Villa El Salvador.

Al hablar de los rasgos que lo identifican, aparece la figura del cacique de Angaco. Nos detendremos en este punto, pues son valiosas las últimas investigaciones. En las historias tradicionales hay variadas referencias a este aborigen. No obstante, recientes estudios ponen en tela de juicio su existencia. El presidente del Centro de Genealogía de San Juan, Magíster Guillermo Collado, luego de prolijas investigaciones apunta que Angaco es «un topónimo y no un antropónimo. Primero se lo utilizó como un nombre alternativo al de Jáchal hasta el siglo XVII (años 1600…) y luego fue extendiéndose hacia el sur, hasta la margen norte del río San Juan, ya en el siglo XVIII (años 1700…).

La atribución de filiación aborigen o indígena a Doña Teresa de Asencio aparece por primera vez, recién tres siglos después de la fundación de San Juan. Más precisamente en el libro «Recuerdos de Provincia» de Domingo Faustino Sarmiento, que, como su nombre lo indica, se trata de un libro de «memorias». Por lo tanto, no constituye, precisamente, un tratado de Historia ni un nobiliario genealógico. No hay documento anterior a «Recuerdos de Provincia» que hable de un cacique Angaco. Y Sarmiento cita como informante suyo a Luciano de Mallea, que fue tataranieto del vecino fundador de San Juan, capitán Juan Eugenio de Mallea.

Luciano había mantenido un conflicto con la Iglesia por la propiedad de las tierras de Angaco y es probable que haya sido él quien echó a correr la versión de que Doña Teresa de Asencio fuera indígena. Esto con el fin de generar así un consenso a su favor, pero no hay documento anterior a ese. Por lo general, los caciques conservaban sus apellidos de origen o su único antropónimo pasaba a ser hereditario como apellido, anteponiéndosele un nombre del santoral cristiano.

Continuando con nuestra descripción de este territorio, otras pintorescas localidades llenas de historias y piedad religiosa son El Bosque, Las Tapias, La Cañada etc. Un punto relevante es el llamado «Campo de Batalla», en Punta del Monte, lugar donde tuvo lugar una de las beligerancias más cruentas de las guerras civiles: «la batalla de Angaco», hecho que ocurrió en agosto de 1841. En esa ocasión se enfrentaron las tropas invasoras del General Mariano Acha contra las del General Nazario Benavides.

Otro tema es el religioso. La patrona departamental es la Virgen del Carmen, cuya parroquia data del año 1837, que en esos tiempos comprendía una amplia jurisdicción eclesiástica. Hace unos años, sobre la localidad «El Bosque», se erigió un centro devocional a San Expedito (adyacente a la capilla a Santo Domingo), que poco a poco se transformó en un núcleo religioso convocante.

Luego llegamos al antiquísimo Chalet Campodónico, de riqueza arquitectónica itálica valiosísima. Un informante relató que, frente a esta mansión, existió una cancha de golf, una de las primeras de San Juan. Continuando hacia el noreste, se ubican los baños de Guayaupa, sus aguas poseen cualidades curativas de excelencia. Después nos encontramos con el culto popular a la «Difunta Teresa», una mujer que falleció consecuencia de su parto a principios del pasado siglo. A poca distancia se encuentra Famacoa, en algunos textos se apunta que fue una estancia. Es importante destacar que por esta área geográfica se trazaría un camino hacia Valle Fértil, factor que impulsaría el turismo y el comercio.

Otra riqueza departamental son los petroglifos, situados en los cerros Pie de Palo, de suma importancia arqueológica. En cuanto a la industria, Angaco produce vides, olivos (con su fiesta alusiva), hortalizas, frutales. También tiene un perfil industrial con sus bodegas, secaderos, y minerales en los legendarios cerros Pie de Palo.

Departamento de Zonda su nombre significa “cielo alto” y hace referencia al viento cálido característico de San Juan, el “viento zonda”. Su superficie está ocupada por la precordillera de Los Andes, y se destacan las Sierras Chica, la Sierra de El Tontal y Sierras Azules.

La principal actividad del departamento es la agricultura, con más de 2000 hectáreas cultivadas con vid y frutales, se convierte en una de las industrias bodegueras más importantes de la provincia. “Zonda es un amor, es tranquilo, muy tranquilo. Tiene algo muy hermoso, mezclado con la naturaleza. Imagínese que estoy trabajando y esa mirada que tengo hacia le montaña, le dice muchas cosas”, expresó Ana María, tejedora artesanal del departamento. Quienes viven en Zonda coinciden en que es un lugar con tierras muy ricas y fértiles para trabajar no sólo la agricultura y el vino, sino también la artesanía, como por ejemplo el teñido natural de la lana, la cerámica, como así también muchas mujeres generan productos de medicina ancestral a base de elementos naturales, como tinturas madres, aceites esenciales, hidrolatos puros, entre otros.

En cuanto a su historia, se cono que al principio sus tierras fueron habitadas por la comunidad Ullum-Zonda (descendientes de los huarpes), la cual se caracterizó por practicar la agricultura y la cerámica. Luego fueron conquistadas por los Españoles, sin embargo la presencia de los huarpes sigue viva en sus montañas y naturaleza. Cornelio Albarracín y Matías Sánchez de Loria fueron quienes originaron la plantación de la vid y el olivo. La vida independiente del departamento se inicia por una legislación de 1935, en la cual se establece la separación del municipio de Rivadavia. Sin embargo, los límites definitivos se lograron fijar recién el 4 de septiembre de 1942 a través de una ley orgánica municipal. Zonda ha evolucionado económica y turísticamente, ya que en los últimos años, debido a la gestión cultural que llevó adelante el gobierno provincial, distintos puntos importantes del departamento han logrado reactivarse, como es el caso de la Quebrada de Zonda, que forma parte del límite con Rivadavia y está en plena revalorización de su paisaje.

Departamento de Rawson El Prof. Edmundo Delgado, señala que se crea el 4 de septiembre de 1942, mediante la aprobación de una Ley Provincial 867, que establecía dividir a San Juan en diecinueve departamentos. El mismo se conformó con parte de los territorios del desparecido departamento de Trinidad y del actual departamento Pocito. Cuando nos referimos al departamento Rawson o más precisamente a Villa Krause, estamos hablando, valga la comparación, de una ciudad casi paralela a nuestra capital. En el imaginario rawsino se suele entremezclar las denominaciones de Rawson y Villa Krause, otorgándole a la villa cabecera y departamento casi el mismo significado. Retomando al departamento en sí, Rawson forma parte del Gran San Juan. Esta aseveración se sustenta en que es la jurisdicción que posee la mayor población en la provincia. Su nombre es un tributo al Dr. Guillermo Rawson, el creador de la Cruz Roja. La fundación. El departamento tiene una historia muy particular, pues primeramente se erigió su villa principal. Esta fue obra del ingeniero Domingo Krause, quien llegó a San Juan en misión estatal relacionada con el ferrocarril. El ingeniero y docente Domingo Krause era oriundo de la provincia de Buenos Aires -Chivilcoy- había nacido en el año 1860 y tuvo como padrino a don Domingo F. Sarmiento. Estando en San Juan adquirió un predio en las vecindades de Pocito. Inquieto y visionario tuvo la brillante idea de fundar una villa. Hizo gala de su profesión y en 1911 presentó a las autoridades de gobierno un plano cuidadoso de lo que sería luego Villa Krause, la bautizó con ese nombre en honor a su padre, Augusto Krause. Dos años después su proyecto cobró realidad.

En 1942, cuando se implementó una nueva división departamental, nació el pujante departamento. Rawson tiene una zona urbana y rural. Económicamente los habitantes se respaldan en actividades terciarias, cuya área recibe el nombre de «Componente Rawson». Obviamente es la villa principal la que cuenta con una pujante actividad comercial. Hay bancos y empresas, como también cantidad de instituciones educativas, muchas de gestión privada.

En cuanto a sucesos históricos que tuvieron por escenario tierra rawsina, podemos nombrar La Chacarilla, sitio donde se enfrentaron por segunda vez en 1841, el General Nazario Benavides contra Mariano Acha. También en la misma villa cabecera, en sus alrededores, aterrizó un biplano Breguet, piloteado por el Sargento Ramón Gómez y el Teniente Marcelo Aubone Quiroga, ambos sanjuaninos. Este hecho ocurrió en 1926. Con su llegada finalizaba la inicial etapa del primer vuelo realizado desde Buenos Aires a San Juan, sin escala. Una crónica periodística señala que «aterrizó en una pequeña pista en Villa Krause, que había sido preparada por obreros y soldados».

Departamento de Pocito El origen del departamento Pocito se remonta a principios del siglo XIX tras producirse la construcción de un canal de riego, para una posterior desarrollo agrícola en tierras de una zona ubicada al sur de la actual Ciudad de San Juan. Creación: 9 de agosto de 1884

Al escritor y periodista sanjuanino Rogelio Díaz Costa, le debemos los sanjuaninos el mejor relato de la leyenda de la india Mariana. Díaz Costa fue una de las plumas más destacadas de la provincia y fue quien bautizó a Ischigualasto como Valle de la Luna por su similitud con la superficie del satélite. La leyenda de la india Mariana, el origen de Pocito; Esta es su historia completa del origen de Pocito. Al escritor y periodista sanjuanino Rogelio Díaz Costa, le debemos los sanjuaninos el mejor relato de la leyenda de la india Mariana. Díaz Costa fue una de las plumas más destacadas de la provincia y fue quien bautizó a Ischigualasto como Valle de la Luna por su similitud con la superficie del satélite.

No era alta, pero tan flaca que lo parecía. En el bronce oxidado de su rostro, los años habían rayado un gesto cínico, que se hacía agresivo al fulgor de sus ojos fosforescentes, cambiantes como las horas del día. Un montón de faldas superpuestas, un turbante polvoriento y descolorido como las hojas de otoño y un rebozo de “jergas” (telas toscas y gruesas) componían su atavío, rematado por unas ojotas blandas y elásticas. Escultura ubicada en la plaza de Pocito, realizada por Ricardo Bustos. Su única compañía era un “pila” (perro) desmedrado y temblón, como puede serlo la personificación de la muerte entre los perros.

Nadie podía decir de donde venía ni calcular su edad. Llegaba siempre con las crecientes, cuando el manto de nieve empezaba a deshilacharse en la cordillera y se instalaba bajo un envejecido algarrobo a la vera del camino a Mendoza.

El árbol parecía conocerla. Nadie sería capaz de negar que no lo hubiera plantado ella misma. Con su llegada las vainas crecían y maduraban. Caían cuando se marchaba. Un día cualquiera, al salir al campo, los puesteros la encontraban sentada en sus alforjas, fumando un cigarro que parecía durarle encendido toda la temporada. Mariana, si fue joven, no debió ser ni medianamente hermosa, excepto sus manos, en ellas radicaba toda su coquetería.

No era agradable de ver ni de tratar. Hablaba una lengua ininteligible que, sin embargo, atraía a los niños. Añejas historias mantenían quieto al diminuto auditorio cuando la rodeaban en la siesta para escucharla.

Los grandes no sabían, ni les preocupaba, lo que Mariana contaba. La india era inofensiva y tan familiar en el paisaje estival como las golondrinas. Alguno, que la oyó en su infancia, recordaba vagamente sus relatos. Historias de animales, de cerros, de tesoros escondidos…, otras épocas… otros seres… La siesta, amodorrada y ardiente, encendía la imaginación y el ambiente era misterioso y sugestivo como fogón de arriero.

Hablaba lenta y cansada, sin mirar el círculo abigarrado de chiquillos que, cabalgando en su voz, recorrían un mundo de supersticiones siglos idos. Sin detenerse, insinuante, quedadamente, como si gozara con el recuerdo y se embriagara con las palabras, contaba lo que aprendió allá, en su indígena niñez, cuando los hombres entendían el lenguaje de las cosas silvestres. Conocía a todas las “guaguas” (niños pequeños) por su nombre, más se empeñaba en llamarlos con otros que no entendían, pero les gustaba. Con los grandes no hablaba nunca. Les vendía sus pepitas de oro y nada más. A las “huainas”, (Jóvenes) en cambio les decía que las piedritas brillantes que enloquecían a los blancos las recogía en un “pocito” de la sierra vecina.

La codicia la siguió a los cerros varias veces… Uno solo regresó ¡Loco! Desvariaba con raros vientos, montañas que se reían, pájaros gigantes que servían a Mariana ¡La reina más hermosa que una virgen! Cavernas encantadas donde brillaba el sol al mismo tiempo que las estrellas, donde los animales vivían como las gentes y no había ni invierno, ni verano. Los árboles eran de piedra, pero crecían a orillas de arroyos que no se secaban nunca. Allí Mariana hablaba con los animales porque era la reina de las aves y éstos la obedecían y cantaban como coro de iglesia.

Es cosa sabida que un grupo de españoles, a fines del siglo XVI, planeó asaltar a la vieja india Mariana que vendía pepitas de oro bajo un envejecido algarrobo junto al camino del sur.

Una noche guiados por el resplandor del cigarro de la india, dieron el golpe. Pero bajo el árbol sólo encontraron el perro enorme, cuya boca era la brasa del cigarro, el que se irguió a la luz de las antorchas. ¡Huyeron espantados!

Después contaron que, mientras huían, una risita insultante salía del algarrobo. Se dice también que esa noche un violento temblor sacudió la región. Al día siguiente, Mariana ya no estaba. Nadie volvió a verla. Muchos la buscaron y buscaron el “pocito”. Pero no lo encontraron. Sólo quedó el nombre a ese lugar: Pocito.

Departamento de Chimbas Antonio Díaz Ariza señala lo siguiente, sobre Chimbas. El río San Juan tiene mucho que ver con el nombre de Las Chimbas. En los ciclos de abundancia hacía falta balseros que pasaran a los viajeros. Este fue el caso de la «Columna Cabot» que en enero de 1817 tuvo que desafiar las bravas aguas de un río crecido y feroz para poder cruzar a Las Tapias, Albardón, en viaje hacia Chile, siendo parte del Ejército de los Andes.

«Chimbas las movedizas» solía llamarlas el periodista e historiador Rogelio Díaz Costa. En efecto hasta la construcción del dique nivelador (hoy Ignacio de la Roza), el río San Juan formaba una especie de «delta» de varios brazos que cortaban el paso hacia Albardón y que variaban su curso año tras año. De allí su nombre, que según el país de América que se examine, cambia su significado, pero en el caso específico de nuestro departamento se toma la definición usada en Chile (probablemente importada desde allí por los colonizadores) que significa «La otra orilla del río» y dado que en esta zona tenía varias bifurcaciones, se pronunciaba en plural «Las Chimbas». Esta zona que originalmente fue parte de las «Mercedes Reales» otorgadas a Eugenio Mallea por Luis Jufré en 1653, estuvo poco poblada y casi marginal durante muchos años, por ser el río una constante amenaza, relegada casi a un área de paso.

Evolución

En 1949 se inaugura la plaza de la villa cabecera, en un solemne acto en el que además se descubre la estatua de Doña Paula. Ésta singular obra realizada en bronce, constituye una de las esculturas más importantes y de mayor valor histórico de nuestra provincia, no sólo por haber sido realizada por el afamado escultor Luis Perlotti (autor de La Cabeza del indio y el monumento a Guillermo Rawson) sino también por ser la única en la que la madre del prócer aparece de pie.

Años antes, en 1940 había llegado desde Chile la imagen de la Virgen Nuestra Señora de Andacollo y comienza la construcción de la iglesia bajo la tutela de Monseñor Lopéz Soler, quien estaba a cargo de la parroquia de Concepción.  Así Chimbas fue creciendo y sumando vecinos. En 1961, durante la gobernación del Dr. Américo García, se construye el barrio Lebenshon y posteriormente el Santo Domingo y el Güemes. En 1968 la familia Chiconi dona el terreno para el edificio municipal y en 1970 comienza la construcción. El 9 de Marzo de 1986 se declara Parroquia a la Iglesia departamental siendo su primer párroco el Presbítero Ricardo Báez Laspiur.

Así Chimbas, con el trabajo pujante y honesto de su gente, desafiando las condiciones adversas de sus tierras y los embates constantes del río, no ha parado de crecer. El 26 de noviembre de 1992 el departamento fue declarado por la Cámara de Diputados de San Juan, «Ciudad de Chimbas».

Publicado el Martes, 09 de Agosto de 2022