San Juan, 29 de julio de 2026
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Restauración y puesta en valor del patrimonio artístico, histórico y cultural de la Catedral de San Juan

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El Arzobispado de San Juan de Cuyo, la Parroquia San Juan Bautista con la asesoría de Daniel Izasa y Virginia Agote Fundación EOS y a través de la Ley de Mecenazgo Provincial con el aporte del Banco y Fundación del Banco San Juan, puso en marcha la segunda etapa de la restauración y puesta en valor del patrimonio artístico, histórico y cultural de la Catedral de San Juan.

En esta etapa, se trata de la restauración, recuperación y puesta en valor de las esculturas de fundición de hierro Val D’Osne que se encuentran en el frente: San Marcos, San Lucas, San Juan Evangelista, San Mateo, San Juan Bautista y San Pedro- recientemente colocadas en la fachada de la misma.

Todas las esculturas en hierro fundido fueron adquiridas en el año 1870 en Francia a la Fundición Val d’Osne y destinadas al embellecimiento de la Catedral, colocadas en hornacinas realizadas en el frente y a ambos lados del frontis.

Con el terremoto de 1944 las esculturas fueron retiradas, algunas conservadas primero en Casa de Betania y luego colocadas en el patio lateral de la Catedral, con excepción de San Pedro que fue llevado al Seminario Arquidiocesano.

En el año 2025, en el marco del proyecto de puesta en valor integral de la Catedral, se decidió hacer el traslado de las mismas para ser reubicadas en las salientes del frente, que estaban previstas para tal fin por el Arq. Daniel Ramos Correa, respetando de este modo el diseño original de La Catedral de San Juan.

Se recuperó también la escultura de San Pedro, que formaba parte del conjunto original, haciéndose el traslado desde el Seminario Arquidiocesano.

Actualmente la especialista en conservación y restauración Cristina Sonego, trabaja en la restauración de las mismas, que consiste en limpieza profunda, remoción de óxidos, consolidación de piezas dañadas y recuperación de la pátina original que recubre la fundición con cobre adherente, sin interposición de capas intermedias, tal como estas obras salían de fábrica.

Trabajo de Restauración de Imaginería Religiosa de la Catedral de San Juan

Esculturas de fundición de hierro Val D’Osne: San Marcos, San Lucas, San Juan Evangelista, San Mateo, San Juan Bautista y San Pedro- recientemente colocadas en la fachada de la misma. A cargo de la especialista Cristina Sonego y equipo.

Se han completado con éxito las tareas de conservación y restauración de las esculturas de hierro que presiden la fachada de la Catedral de San Juan. Estas valiosas piezas, pertenecientes a la antigua iglesia matriz y testigos sobrevivientes de la historia urbana local, presentaban un avanzado estado de deterioro debido al paso del tiempo y a intervenciones anteriores inadecuadas.

Los trabajos llevados a cabo bajo rigurosos criterios profesionales y normativas vigentes comenzaron con un estudio estratigráfico in situ. Este análisis preliminar permitió identificar la presencia de dos capas históricas de pintura de tipo sintética que cubrían la materialidad original de las piezas. A partir de este diagnóstico, se diseñaron pruebas de limpieza específicas para asegurar la remoción de estos recubrimientos sin alterar el metal subyacente.

La intervención demandó una secuencia de procesos técnicos. Se realizaron limpiezas en seco y de tipo químico para retirar los contaminantes acumulados. Posteriormente, se procedió a la remoción meticulosa de masillas blancas antiguas, así como de parches débiles e inadecuados que distorsionaban la lectura estética de las obras y ponían en riesgo su conservación física. Tras curar minuciosamente las superficies oxidadas, se aplicó una cera protectora de grado profesional que garantizará la estabilidad del hierro frente a las inclemencias climáticas del entorno sanjuanino.

Rescate estructural en «San Juan Bautista: Una de las intervenciones más complejas y urgentes tuvo lugar en la imagen del patrono provincial. La escultura presentaba una severa patología en una de sus manos: el metal se encontraba profundamente oxidado, habiendo perdido por completo su núcleo interno. Con un altísimo porcentaje de riesgo de desprendimiento inminente, el equipo de conservación logró recuperar la pieza, restaurarla en su morfología y consolidarla estructuralmente mediante un nuevo sistema de anclaje químico combinado con puntos de soldadura de precisión para garantizar su absoluta estabilidad.

Por su parte, la escultura de San Pedro demandó un protocolo técnico completamente diferenciado. En el pasado, la obra había sido sometida a un método de limpieza abrasivo que eliminó su protección natural y provocó una severa reoxidación. Posteriormente se le habían aplicado capas de barniz y cera con coloración bronce como método mitigante hasta ser tratada de manera adecuada. Frente a este panorama, el equipo técnico implementó un proceso de limpieza química selectiva de alta precisión para disolver y remover de manera segura estos materiales ajenos, devolviéndole la dignidad y la correcta lectura a la pieza.

Con la culminación de estas tareas, las esculturas no solo recuperan su estabilidad física y su valor estético original, sino que aseguran su permanencia en la fachada de la catedral como un legado vivo para las futuras generaciones de sanjuaninos.