Orquesta Sinfónica de la FFHA de la UNSJ en el Teatro del Bicentenario de San Juan
El Viernes, 24 de Julio, a las 21:00 hs.; en el Teatro del Bicentenario, la Orquesta Sinfónica de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan presenta el Concierto en el marco de la Temporada N°52. La Entrada es libre y gratuita.
- Sinfonía en do mayor Georges Bizet
- Travesuras de Till Richard Strauss
- Reverie Alexander Skriabin
- Director: Wolfgang Wengenroth

Programa
El Concierto reúne tres obras escritas por compositores que, en diferentes momentos de su juventud, encontraron una voz extraordinariamente personal. Aunque pertenecen a universos estéticos muy distintos —el romanticismo ruso de Skriabin, el clasicismo luminoso del joven Bizet y el esplendor orquestal del Richard Strauss maduro—, las tres partituras tienen en común una extraordinaria frescura creativa y un refinado sentido del color orquestal. El concierto propone así un recorrido que comienza en el mundo de la contemplación poética, pasa por la elegancia del sinfonismo francés y culmina en una de las más brillantes y virtuosas páginas de la literatura orquestal.
Alexander Skriabin (1872–1915)
Rêverie, op. 24 (1898)
Alexander Skriabin ocupa un lugar singular en la historia de la música. Pianista virtuoso y uno de los compositores más originales del cambio de siglo, evolucionó desde un lenguaje profundamente influido por Chopin hacia un estilo cada vez más personal, caracterizado por armonías innovadoras, una intensa espiritualidad y una concepción casi mística del arte. Sus últimas obras llegarían incluso a cuestionar los fundamentos de la tonalidad tradicional.
Rêverie (“Ensueño”), compuesta en 1898, constituye su primera obra para orquesta. A diferencia de los grandes poemas sinfónicos que escribiría posteriormente, esta breve página presenta una escritura delicada y transparente, todavía cercana al romanticismo tardío.
La obra se desarrolla en un único movimiento continuo y carece de una estructura narrativa definida. Como su título indica, pretende evocar un estado de contemplación más que relatar una historia. La música fluye con naturalidad entre melodías amplias y armonías de gran refinamiento, creando una atmósfera de serenidad, melancolía y misterio.
La orquestación revela ya el extraordinario talento de Skriabin para el color instrumental. Las cuerdas desarrollan un tejido sonoro continuo sobre el que maderas y metales aportan sutiles matices, anticipando la riqueza tímbrica de sus grandes obras orquestales posteriores. Rêverie constituye así una puerta de entrada ideal al universo poético de uno de los compositores más fascinantes del siglo XX.
Georges Bizet (1838–1875)
Sinfonía en do mayor (1855)
La Sinfonía en do mayor constituye uno de los casos más extraordinarios de precocidad en la historia de la música. Georges Bizet la compuso en 1855, cuando apenas tenía diecisiete años y era alumno de Charles Gounod en el Conservatorio de París. Escrita probablemente como ejercicio académico, la partitura permaneció olvidada entre los archivos del conservatorio durante más de ochenta años y no fue descubierta hasta 1933. Su estreno tuvo lugar en 1935, sesenta años después de la muerte del compositor.
La influencia de Gounod y de la tradición clásica vienesa es evidente, pero la sinfonía posee ya una personalidad sorprendentemente definida. En ella aparecen la brillantez melódica, la claridad formal y la extraordinaria elegancia orquestal que más tarde convertirían a Bizet en uno de los grandes maestros de la ópera francesa.
Movimientos
- Allegro vivo
El primer movimiento comienza con una energía desbordante. La escritura es transparente y ágil, mientras que los temas muestran una espontaneidad melódica extraordinaria. La influencia de Mozart y Mendelssohn se percibe claramente, aunque el lenguaje de Bizet posee ya un inconfundible encanto francés.
- Adagio
Uno de los momentos más inspirados de la obra. El oboe presenta una extensa melodía de carácter casi operístico, sostenida por una delicada textura orquestal. El movimiento combina lirismo, elegancia y una refinada sensibilidad armónica.
III. Allegro vivace
Un brillante scherzo de gran ligereza rítmica, en el que la precisión de la escritura orquestal se combina con un espíritu juguetón y lleno de vitalidad.
- Allegro vivace
El final retoma la energía del primer movimiento y concluye la sinfonía con un despliegue de brillantez, equilibrio formal y luminosidad, confirmando el extraordinario talento del joven compositor.
La Sinfonía en do mayor demuestra que Bizet dominaba plenamente el lenguaje sinfónico antes incluso de alcanzar la mayoría de edad y constituye hoy una de las obras más apreciadas del repertorio francés.
Richard Strauss (1864–1949)
Till Eulenspiegels lustige Streiche, op. 28 (1894–1895)
Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel
Con apenas treinta años, Richard Strauss se había convertido ya en el principal representante del poema sinfónico alemán. Después de obras como Don Juan, Muerte y transfiguración y Macbeth, compuso en 1895 una de sus partituras más ingeniosas y brillantes: Till Eulenspiegel.
La obra está inspirada en el legendario personaje popular alemán Till Eulenspiegel, protagonista de innumerables relatos medievales. Astuto, irreverente y burlón, Till desafía constantemente las normas sociales y la autoridad, convirtiéndose en símbolo del espíritu libre frente a la rigidez del poder.
Strauss no pretende narrar de forma literal las aventuras del personaje, sino recrear musicalmente su carácter cambiante mediante una escritura orquestal extraordinariamente imaginativa. Dos motivos principales identifican a Till desde el comienzo: uno confiado al corno, noble y expansivo, y otro al clarinete en re, lleno de ironía, agilidad y humor.
A lo largo de la obra, el protagonista aparece ridiculizando a profesores, religiosos, comerciantes y jueces. Strauss utiliza una orquesta de enormes dimensiones para describir cada episodio con una riqueza tímbrica excepcional y una sorprendente capacidad descriptiva.
Hacia el final, la música adquiere un tono dramático: Till es capturado, juzgado y condenado a muerte. El momento de la ejecución está representado con un realismo musical extraordinario. Sin embargo, tras un breve silencio, el espíritu del personaje parece resucitar en los compases finales, sugiriendo que la imaginación, el humor y la libertad nunca pueden ser definitivamente vencidos.
Till Eulenspiegel constituye una de las mayores demostraciones del virtuosismo orquestal de Richard Strauss. La brillantez de la instrumentación, la complejidad contrapuntística y el inagotable ingenio de la partitura la convierten en una de las obras más espectaculares y exigentes del repertorio sinfónico.

