Concierto de la Orquesta Sinfónica de la FFHA de la UNSJ en la Sala TeS
El Viernes, 31 de Julio, a las 21:00 hs.; en la Sala TeS, Juan B Justo Sur 335, Rivadavia, San Juan, Argentina se desarrolla el Concierto de la Orquesta Sinfónica de la FFHA de la UNSJ. La entrada de Libre y gratuita pero ay que retirar la invitación de la Sala Tes porque el Cupos limitados.

Programa
Concierto para contrabajo No. 1 Giovanni Bottesini
- Solista: Diego Vega
Sinfonía No. 2 Serguei Rachmaninov
- Director invitado: Antonio Ariza Momblant
Programa
Primera parte
Concierto para contrabajo y orquesta en Fa sostenido menor – Giovanni Bottesini
- Allegro moderato
- Andante
- Finale
Segunda parte
Sinfonía nº 2 en Mi menor op. 27 – Sergei Rachmaninov
- Largo – Allegro moderato
- Allegro molto
- Adagio
- Allegro vivace
Notas al programa
Concierto nº 1 para contrabajo y orquesta – Bottesini
Giovanni Bottesini, indiscutible «Paganini del contrabajo», transformó este gigante de la orquesta en un fascinante protagonista de la música de cámara y de concierto. Compuesto hacia 1845, tras una etapa formativa de excelencia en el Conservatorio de Milán, el Concierto número 1 en fa sostenido menor refleja su soberbio dominio técnico y una asimilación magistral de la estética del bel canto italiano. La obra emplea con frecuencia una afinación especial o scordatura, elevando el tono del instrumento para dotar a las cuerdas de una sonoridad más incisiva, limpia y brillante, capaz de sobresalir sin esfuerzo por encima de la masa orquestal.
A través de sus tres movimientos tradicionalmente articulados —Allegro moderato, Andante y un vibrante Finale—, la partitura exige una destreza instrumental sin precedentes mediante arpegios vertiginosos, ágiles saltos de octava, el uso expresivo de la posición de pulgar en el registro agudo y la aplicación de armónicos que evocan la delicadeza del flautín. No obstante, el virtuosismo pirotécnico nunca empaña su profunda expresividad, pues la voz del contrabajo se despliega con la calidez y el patetismo de un tenor romántico, entonando melismas y frases cantables dignas de las grandes arias operísticas de Vincenzo Bellini o Giuseppe Verdi. Con este concierto, Bottesini no solo elevó el techo técnico del contrabajo, sino que demostró con elegancia y solvencia que el instrumento posee una nobleza melódica sublime y una capacidad poética capaz de cautivar al oyente.
Sinfonía nº 2 – Rachmaninov
Sergei Rachmaninov, una de las figuras más emblemáticas del tardorromanticismo ruso, concibió su Segunda Sinfonía en mi menor, opus 27, entre 1906 y 1907 durante su retiro en Dresde. Tras el desastroso estreno de su Primera Sinfonía una década antes, este proyecto representó un desafío íntimo y una categórica reivindicación de su maestría como orquestador y sinfonista. Estrenada en San Petersburgo en 1908 bajo la batuta del propio compositor, la obra cosechó un éxito inmediato y devolvió al autor la absoluta confianza en su talento creativo.
Desplegada en cuatro majestuosos movimientos —Largo. Allegro moderato, Allegro molto, Adagio y Allegro vivaz—, la sinfonía destaca por su monumentalidad formal, su exuberante paleta tímbrica y un uso prodigioso del desarrollo motívico. Un hilo conductor melancólico recorre la partitura, cimentando una arquitectura sonora repleta de contrastes dramáticos y clímax de arrebatadora intensidad emocional. El célebre Adagio central, articulado por uno de los cantabiles para clarinete más bellos y conmovedores de la literatura orquestal, encarna a la perfección la lirica apasionada y la nostalgia expansiva características del estilo ruso. A través de este viaje desde la penumbra inicial hasta la deslumbrante y afirmativa apoteosis del movimiento final, Rachmaninov combina el rigor contrapuntístico con un aliento melódico inagotable, consolidando esta composición como una de las cumbres más apasionantes y queridas del repertorio sinfónico universal.

