San Juan, 14 de mayo de 2026
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Profunda memoria para honrar a los muertos del Terremoto de 1944 de San Juan

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Todos los 15 de Enero desde hace 75 años se desarrolla un oficio religioso con una profunda memoria para honrar a los muertos del Terremoto de 1944 de San Juan, en la Iglesia de Santo Domingo.

Es importante recordar que en esta Iglesia se encuentra una urna con las cenizas de los muertos y un oratorio que resguardan de los seres queridos un sentimiento de presencia de aquella noche de San Juan que movió la tierra a las 20:52 hs.

La misa fue concelebrada por el Fray José María Rossi y el Fray Gabriel Cunsulo, quienes pertenecen a la congregación de los Dominicos.

Por ello, asistió el Gobernador de San Juan, Dr. Sergio Uñac junto a una comitiva de todos los estamentos y familiares de las víctimas del terremoto, para orar por esas 10 mil almas que dejaron este mundo frente al Terremoto de 1944 en San Juan y que cada uno lo lleva en el corazón.

Durante la Homilía el Fray José María Rossi destacó que “en la tarde el sismo, Dios estuvo presente en San Juan, primero para recibir a quienes murieron, también para consolar a los desesperados, para iluminar el corazón y fortalecer a los que quedaron, en los sentimientos profundos de solidaridad y de coraje, para ayudar por una parte y para hacerse fuertes y salir adelante por otra. La solidaridad de todo el mundo estuvo presente en el después, agradecidos por cada uno de los sanjuaninos que permanente se refleja en otras situaciones que lo requiere”.

Posteriormente, el Fray José María Rossi invitó a los presentes a un minuto de silencio bajo la trompeta de la Policía de San Juan. Luego, invitó al Gobernador de San Juan y al Intendente de la municipalidad de la Ciudad de San Juan, Lic. Franco Aranda a la colocación de una corona de laureles frente a la urna que contiene las cenizas de aquellos muertos.

Para finalizar, el solemne momento, las fuerzas de seguridad y autoridades trasladaron la urna con las cenizas de las almas hacia la capilla ardiente donde quedaron depositadas para que los sanjuaninos oren cada vez que llegan a la Iglesia.

El momento vivido fue muy sentido en los corazones de los asistentes porque muchas de las personas que fallecieron en el Terremoto de 1944, quizás ya no tienen ya familiares, pero están las generaciones venideras que jamás deben olvidar esas almas. Amen.