Opinión Pública de la Comunidad Peruana de San Juan
La Comunidad Peruana de San Juan, como organización representativa de ciudadanos peruanos residentes en la provincia, se dirige a la opinión pública y a las colectividades hermanas de la región ante recientes expresiones que sugieren supuestas “apropiaciones culturales” en relación con celebraciones tradicionales del mundo andino,
particularmente la festividad de la Virgen de Copacabana.
Manifestamos, en primer lugar, nuestra preocupación por todo discurso que fomente divisiones o enfrentamientos entre pueblos que comparten una misma raíz histórica, cultural y espiritual. Las comunidades migrantes en Argentina hemos construido nuestros espacios desde el esfuerzo, el respeto mutuo y la integración; por ello, consideramos que promover rivalidades culturales debilita la convivencia que tanto trabajo nos ha costado consolidar.
Desde una perspectiva histórica rigurosa, es importante recordar que las actuales fronteras nacionales no reflejan los límites culturales originarios de nuestros pueblos. Mucho antes de la conformación de las repúblicas de Perú y Bolivia en el siglo XIX, el espacio andino constituía una unidad territorial y civilizatoria.
Las culturas Tiahuanaco (Tiwanaku), Pucará, Colla, Lupaca y posteriormente el Tawantinsuyo —especialmente el Collasuyo— integraron durante siglos los territorios que hoy comprenden el sur del Perú y el occidente de Bolivia. En estas sociedades se forjó una cosmovisión común, expresada en tradiciones, danzas, música, lenguas originarias, sistemas de organización comunitaria y manifestaciones religiosas que son patrimonio compartido de todo el mundo andino.
Durante el período virreinal, esta integración continuó a través del Virreinato del Perú, que abarcaba ambos territorios, consolidándose prácticas devocionales y festivas que se difundieron naturalmente entre las poblaciones del altiplano y del área del lago Titicaca. La devoción a la Virgen de Copacabana, surgida en ese contexto histórico y espiritual común, se expandió como una expresión de fe regional, no como un símbolo exclusivo de una nacionalidad contemporánea.
Por ello, entendemos que las festividades, danzas y devociones andinas forman parte de un legado cultural milenario que trasciende las fronteras políticas modernas. Celebrarlas no constituye apropiación, sino continuidad histórica, memoria colectiva y ejercicio legítimo de identidad cultural.
Como comunidad peruana, afirmamos con orgullo nuestras raíces y nuestro derecho a preservar y difundir nuestras tradiciones. Lo hacemos desde el respeto y la hermandad, convencidos de que la cultura une, no separa.
Reiteramos nuestra voluntad de diálogo fraterno con todas las colectividades hermanas, especialmente con la comunidad boliviana, con quienes compartimos historia, geografía, sangre y destino. Creemos firmemente que el camino es la cooperación, el reconocimiento mutuo y la celebración conjunta de nuestra herencia andina común.
Invitamos a todos a rechazar expresiones que generen enfrentamientos y a fortalecer los lazos de integración, respeto y convivencia que caracterizan a nuestras comunidades en San Juan.
Con espíritu de unidad y fraternidad latinoamericana.
Comunidad Peruana de San Juan

