Misa de Acción de Gracia del Gobierno de San Juan
En vísperas de la Nochebuena y Navidad, se realizó el Jueves, 21 de Diciembre, en el atrio de la Iglesia Catedral de San Juan, la tradicional misa que ofició el Arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, donde participó el gobernador, Dr. Marcelo Orrego y el vicegobernador Dr. Fabián Martín, otras autoridades y público en general.
Durante la misa de acción de gracia, el Arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano puntualizó en su Homilía, la expresión que sintetiza el momento del encuentro católico.

«Cuando éramos niños y mi madre necesitaba que mi hermano o yo fuéramos a comprar algo, siempre poníamos alguna excusa para que vaya el otro. Excepto cuando se trataba de ir a la panadería. Siempre me atrajo —especialmente en invierno— el calorcito del horno a leña, el aroma tan particular del lugar, la cordialidad en la atención, y volver a casa pellizcando un trocito del pan tostadito.
Hay aromas que conocemos en la infancia y que nos evocan personas, situaciones, lugares, historias compartidas.
Belén quiere decir “casa del pan”. Es la ciudad en la cual nace Jesús, que será “Pan de Vida” para toda la humanidad. Él es el “Pan vivo bajado del cielo”. Belén tiene “aroma a nacimiento” de algo nuevo.
Después de ser sorprendidos en la noche por el coro de los ángeles, los pastores se dijeron unos a otros “vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado”, vayamos a la casa del pan (Lc 2, 15). Con la imaginación y el deseo andemos nosotros también con ellos y entremos despacito en aquella gruta.
¿Qué encontramos? De nuevo aromas familiares para los pastores. Bosta, encierro, humo del fueguito para templar la temperatura. Olor a velas encendidas para iluminar la cueva.
Tal vez también podamos sumar el vapor de la sopa hirviendo para calmar el frío y el hambre del camino. Olor a bebé.
Como sabemos, ese no era un lugar aséptico, y menos aún con cuidados suntuosos. Como dice Francisco, “María es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura” (EG 286). ¡¡¡Cobijo pobre y humilde para un Niño que es Dios!!! El creador del universo cabe en un bebé recostado en una cuna.
En estos días aparecen en nuestros diálogos preguntas como “¿Qué me pongo en Nochebuena?”. Revestite de ternura. Cubrite de buenas obras de servicio a las personas más vulnerables.
En este tiempo hay corazones invadidos por la angustia existencial, provocada por una vida
carente de sentido. De alguna manera todos experimentamos la debilidad y fragilidad, y nos
enfrentamos a las inconsistencias de nuestras opciones de vida.
Se nos regala la presencia de un Niño que nos trae la Paz que no adormece, sino que desinstala y nos pone en camino. Una Paz que no anestesia, sino que nos hace sensibles al dolor de los pobres, los enfermos y excluidos. Una Paz que no es fruto del aislamiento individualista del yo, sino recompensa de la entrega de la vida.
La Navidad acogida vitalmente nos vuelve apasionados por escuchar el clamor de la tierra y
el gemido de los pobres. Apasionados por cuidar la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
Y podemos preguntarnos, ¿se puede esperar tanto de un Niño?
Con la encarnación Dios se pone del lado de los frágiles y rotos. Si queremos encontrarlo tenemos que alejarnos de la superficialidad y el despilfarro, y acercarnos a la debilidad.
Dios vive en mi casa, en mi oficina, en la plaza… En los espacios educativos… en los Centros de salud y en los de detención.
Para percibirlo hay que saber mirar, tener olfato.
La entrada del Mesías en la historia de los hombres no pudo haber sido más desconcertante.
Nos cuenta el Evangelio que al recién nacido lo envolvieron en pañales. Eso es signo de la máxima fragilidad; de un bebé que debe ser atendido, protegido y ayudado. Y curiosamente este será el signo que tendrán los pastores para reconocer el Niño: ni más ni menos que ¡un signo de fragilidad! En la noche de Belén la fragilidad es abrazada y cuidada con ternura.
La Navidad es un tiempo para soñar en nuestras fragilidades tratadas con ternura.
Ustedes son hombres y mujeres que se dedican a la vocación política. Conozco la entrega generosa que esto implica, incluyendo a veces postergación de realizaciones personales de otro orden. El Papa, la Iglesia, valoramos mucho esta dedicación a la construcción del bien común y la cultura del Encuentro. Permítanme decirles que es muy importante que sepan que pisan “tierra sagrada”.
Las decisiones que toman inciden —para bien o para mal— en la vida de las personas, las comunidades, la Patria. Les aliento a desarrollar la cultura del cuidado de los más frágiles acogiendo en el corazón la fuerza de Jesús.
+Monseñor Jorge Eduardo Lozano
Arzobispo de San Juan de Cuyo
Argentina
21 de diciembre de 2023
Finalizada la misa, el gobernador Dr, Marcelo Orrego dijo que » se vienen tiempos difíciles pero la Navidad tiene que ver con renacer, tratar de estar unidos, el temple que tenemos los sanjuaninos nos dan fortaleza para tener un futuro promisorio».

Posteriormente, los niños no podían faltar a tan sentir católica con la recreación del Belén viviente

Finalmente, Arzobispo de San Juan de Cuyo Monseñor Jorge Eduardo Lozano levantó al actor principal, el bebé que representó el Niño Jesús, que participó de la recreación del pesebre y el inicio de la Sagrada familia producto del gran amor.

