Los espejos o los otros ¿vos elegís?
Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monseñor Jorge Lozano
Una de las primeras miradas de cada día se dirige al espejo. Durante la jornada que se inicia nos cruzaremos con unos cuantos rostros con los que interactuamos. ¿De verdad? A veces corremos el riesgo de no bancarnos a algunos.
La Jornada Mundial de las Comunicaciones —que se celebra hoy, 17 de mayo en coincidencia con la Solemnidad de la Ascensión del Señor— se presenta una vez más como una oportunidad para detenernos, reflexionar y renovar nuestro compromiso con una comunicación verdaderamente humana. Este año, el mensaje de León XIV —titulado «Custodiar voces y rostros humanos»— nos invita a mirar más allá de las palabras, a descubrir la riqueza única de cada persona y a cuidar la calidad de nuestros vínculos en un mundo cada vez más interconectado, pero también fragmentado.
En el corazón del mensaje de León XIV se encuentra una afirmación fundamental: cada ser humano es único e irrepetible. La dignidad de la persona es inalienable, no depende de logros, opiniones ni pertenencias. Nos invita a recordar que detrás de cada voz y cada rostro hay una historia singular, una riqueza interior que merece ser reconocida y respetada. El encuentro verdadero comienza cuando vemos al otro en su totalidad, con sus luces y sombras, y aceptamos que su valor no puede ser reducido a etiquetas ni estereotipos.
Sin embargo, en la era digital, corremos el riesgo de conformarnos con una tranquilidad fofa. “Encerrando grupos de personas en burbujas de fácil consenso y fácil indignación, estos algoritmos debilitan la capacidad de escucha y de pensamiento crítico y aumentan la polarización social”. (Mensaje del Papa León XIV)
De este modo nos volvemos menos permeables a la diferencia, menos dispuestos a cuestionar nuestras propias ideas y más propensos a la polarización. El verdadero diálogo requiere apertura, disposición para el disenso y humildad para aprender del otro.
En tiempos donde la inteligencia artificial avanza y promete replicar capacidades humanas, surge una pregunta inevitable, ¿puede la IA reemplazar la creatividad artística? León XIV responde con claridad: “En los últimos años, los sistemas de inteligencia artificial están asumiendo cada vez más el control de la producción de textos, música y vídeos. Gran parte de la industria creativa humana corre así el riesgo de ser desmantelada y
sustituida por la etiqueta ‘Powered by AI’, convirtiendo a las personas en meros consumidores pasivos de pensamientos no pensados, de productos anónimos, sin autoría, sin amor”. La creatividad es expresión de libertad, sensibilidad y experiencia vital. Es el reflejo del alma humana, de sus búsquedas, dolores y sueños. La IA puede imitar estilos, generar imágenes o textos, pero no puede experimentar, sentir ni transformar. La creatividad artística es irreemplazable porque nace del encuentro con la alteridad, de la capacidad de dialogar con la realidad, de asombrarse y de reinventar el mundo desde una perspectiva personal.
Relacionarse con la diversidad es el desafío y la oportunidad de nuestro tiempo. El Mensaje de León XIV nos anima a salir de nuestra zona de confort y a descubrir que la diferencia enriquece, estimula y nos hace crecer. La verdadera amistad social se construye sobre la aceptación de la alteridad: reconocer que el otro es distinto, y que esa diferencia es fuente de aprendizaje y de expansión. Cuidarnos de “construir a nuestro alrededor un mundo de espejos, donde todo está hecho ‘a nuestra imagen y semejanza’”. La diversidad nos invita a mirar más allá de lo conocido, a abrazar lo inesperado y a celebrar la pluralidad como fundamento de toda relación y amistad auténtica.
Custodiar voces y rostros humanos significa proteger la riqueza singular de cada persona, promover una comunicación que respete la dignidad, y evitar los peligros de la uniformidad y la exclusión. Hoy, más que nunca, necesitamos abrirnos a la diversidad, cultivar la escucha y el pensamiento crítico, y reconocer que la creatividad artística es un don intransferible que nos hace verdaderamente humanos. Que la Jornada Mundial de las Comunicaciones sea un llamado renovado a la aceptación de la diversidad y a la construcción de una verdadera amistad social, donde cada voz y cada rostro tengan lugar y significado.
Esta semana se conoció la designación del nuevo nuncio apostólico para nuestro país: monseñor Michael Wallace Banach quien —en una carta que le envió a mi hermano Marcelo Colombo como presidente de nuestra Conferencia Episcopal— citó unas bellas palabras del Papa León dirigidas a los nuncios de todo el mundo: “Cuento con ustedes para que en los países donde viven todos sepan que la Iglesia siempre está dispuesta a todo por amor, que siempre está del lado de los últimos, de los pobres, y que siempre defenderá el sacrosanto derecho a creer en Dios, a creer que esta vida no está a merced de los poderes de este mundo, sino que está atravesada por un sentido misterioso”.

