Las voces del IEV de la FFHA frente a la suspensión de las elecciones 2021 de la UNSJ
Los que abajo firmamos, integrantes del Instituto de Expresión Visual – IEV – de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan, manifestamos nuestra disconformidad y repudio por la suspensión de la elección de autoridades ordenada por la justicia federal de Mendoza, a petición de algunos miembros de la comunidad docente de la UNSJ.
La autora de esa petición ha señalado que nada bueno puede esperarse si algo tan importante como la renovación de autoridades universitarias se hace en violación de la ley vigente.
Ese pedido de amparo judicial hace agua por muchos lados.
Primero, porque la habilitación de los docentes no concursados para elegir y ser elegidos ha sido decidida por los cuerpos colegiados de la UNSJ sobre la base de la autonomía universitaria, y en procedimientos democráticos.
Segundo, porque esa habilitación persigue igualar oportunidades políticas para todos los miembros del cuerpo docente, ya que una elección sin exclusiones es beneficiosa para la vida democrática de esta casa de estudios.
Con ese aval de amplitud y legitimidad de representación, las autoridades que resulten electas van a ser los representantes de todos, de los concursados y no concursados, de los que están iniciando su carrera docente con antecedentes en crecimiento, como de los que puedan estar terminándola, algunos de ellos cargados de experiencia y logros académicos de primer nivel. Las autoridades que se elijan deben velar por transformar con humanidad y equidad a los primeros en los segundos.
Tercero, quien puede lo más, puede lo menos. Si la Universidad ha habilitado a los docentes no concursados para impartir enseñanza, realizar investigaciones, tomar exámenes, etc.
¿Cómo puede justificarse que no se les asigne entendimiento, responsabilidad, raciocinio o capacidad de análisis como para elegir a las propias autoridades, o bien representar a sus colegas en los cuerpos del gobierno universitario?
Por último, está el argumento de “no violar la ley vigente”. Se apela a ese argumento – con el cual pocos podríamos estar en desacuerdo para otras circunstancias – para justificar la permanencia de una situación de inequidad manifiesta. La historia está repleta de ejemplos de conquistas sociales y democráticas – en nuestro país y en todo el mundo -que tuvieron que hacerse en contra de “la ley vigente”:
Voto Secreto y Obligatorio (Ley Sáenz Peña), Reforma Universitaria del 18, voto femenino, jornada laboral, divorcio vincular, derechos civiles en los EE.UU., apartheid, etc.
Quienes no aceptan modificar el statu quo porque la reforma perseguida no está de acuerdo con “la ley vigente” esconden, muchas veces, un deseo no confesado de mantener privilegios, de bloquear el ascenso a las decisiones políticas de los supuestamente menos calificados.
Si extrapoláramos los requisitos de los que estamos hablando a la sociedad civil que nos cobija, ¿cuánto tardaríamos en tener legislado el “voto calificado” para la elección de nuestros gobernantes?
¡Los no concursados no son “kelpers”. No debemos permitir que sean tratados como tales!
Cristina Posleman
Fabiana Zito
Sonia Parisi
Carla Grosman
Isabel Rostagno


