Henry Kissinger, exsecretario de Estado de EEUU, murió a los 100 años, fue uno de los diplomáticos más influyentes del orbe

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El relevante cargo en el gobierno norteamericano lo desempeñó entre 1973 y 1977, durante los mandatos de los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford.

Por el Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo

A los 100 años de edad murió Henry Kissinger, exsecretario de Estado de Estados Unidos y uno de los políticos más influyentes de Occidente.

Su deceso fue anunciado la noche del miércoles 29 de Noviembre de 2023, en un escueto comunicado por su firma consultora sin entregar mayores detalles sobre las causas de su fallecimiento. “El Dr. Henry Kissinger, un respetado académico y estadista estadounidense, murió hoy en su residencia en Connecticut”, reseñó la declaración. Habló, entre tantos temas; de Ucrania y que no debía pertenecer a la OTAN y seguir en Europa como vecinos eternos que son, por otro lado, China quiere ser poderosa en el mundo, no beligerante. Las luces y sombras de la vida de este eximio político estadounidense, quien influyó en la política mundial por más de sesenta años.

¿Quién fue Herny Kissinger?

Heinz Alfred Kissinger nació el 27 de mayo de 1923 en Fuerth, Alemania, en el seno de una familia judía que emigró a Estados Unidos en 1938 escapando del régimen nazi.

Su primer trabajo fue en una fábrica de brochas para afeitar en Nueva York. Después se convertirse en ciudadano de Estados Unidos en 1943, sirvió en el Ejército de ese país durante la Segunda Guerra Mundial.

Luego ganó una beca para estudiar en la Universidad de Harvard, donde obtuvo una maestría y un doctorado.

En 1969, el presidente Richard Nixon nombró a Kissinger como consejero de Seguridad Nacional. Su guía filosófica fue que la política exterior debía servir a los intereses nacionales con pragmatismo.

Guerra Fría, Yom Kippur y los crímenes de guerra de Camboya

Así, en medio de la Guerra Fría, Kissinger arregló dos visitas cumbres, a China y la Unión Soviética, en 1972 para desarmar las tensiones bélicas con los poderes comunistas.

En 1973, Nixon lo designó secretario de Estado, cargo que ocupó hasta enero de 1977, cuando terminó su mandato Gerald Ford -sucesor de Nixon en 1974-, y hasta enero de 1975 lo hizo en forma simultánea con el de consejero de Seguridad Nacional.

Como secretario de Estado, Kissinger practicó la llamada «diplomacia de la lanzadera» que alivió tensiones en Medio Oriente, siguiendo a la Guerra del Yom Kippur en 1973, entre Israel y Egipto.

En ese contexto se firmaron luego los acuerdos del Sinaí, mediante el cual ambos bandos acordaron renunciar a la guerra a pesar de sus diferencias.

Asimismo, Kissinger fue acusado de cometer crímenes de guerra por el bombardeo de Estados Unidos a la neutral Camboya durante el conflicto en Vietnam.

En 1977, Kissinger fue a trabajar a la Universidad de Georgetown, pero retornó luego al Gobierno estadounidense en 1985 como asesor de inteligencia exterior del presidente Ronald Reagan.

El fallecido mandatario nombró a Kissinger presidente de la Comisión mixta bipartidaria que definiría los intereses de la Casa Blanca en Centroamérica.

A pesar de ciertos logros diplomáticos, el papel de Kissinger quedó deslucido en América latina luego de respaldar el golpe militar del general Pinochet contra el gobierno constitucional de Allende en Chile, de acuerdo con una serie de documentos desclasificados por la Casa Blanca.

El veterano político norteamericano ganó el Premio Nobel de la Paz en 1973 por haber contribuido a una tregua temporal en la guerra de Vietnam, la cual dejó más de 58.000 soldados norteamericanos muertos.

Kissinger fue uno de los artífices del orden mundial que siguió después del fin de la Segunda Guerra Mundial y fue clave en el papel de Estados Unidos como actor hegemónico durante décadas.

Considerado el diplomático estadounidense más importante en el siglo XX, fue clave en el acercamiento de China a Washington. Pero también fue criticado por sus oscuras operaciones, como la que llevó a la caída del presidente de Chile, Salvador Allende.

Desde Washington articuló acciones como el Plan Cóndor, para desestabilizar gobiernos latinoamericanos y apoyar golpes de Estado como el de Chile en 1973 (“No veo por qué tenemos que esperar y permitir que un país se vuelva comunista debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo”, comentó sobre el gobierno del mandatario socialista.

Tras su retiro de la vida pública, era frecuentemente consultado sobre temas de política exterior por parte de figuras de la política y entrevistado en los principales programas de debate político.

Es así que después de renunciar a sus funciones públicas en 1977, con sólo 53 años, y pese a que ningún presidente estadounidense lo nombró para un cargo relevante en el gobierno, Kissinger se las arregló para permanecer vigente hasta sus últimos días. Independiente de su afiliación política, todos los mandatarios –desde Nixon a Trump- escucharon e incluso aplicaron muchos de sus consejos. Varios de los presidentes que siguieron a Nixon, en especial los dos Bush, padre e hijo, lo buscaron como guía y hasta como consuelo, Bush hijo, cuando Al Qaeda derribó las Torres Gemelas de New York, el 11 de septiembre de 2001.

Ya en el centenario de su existencia, que había cumplido el pasado 27 de mayo, se mantuvo en su rol de considerado analista político, intentando incluso aconsejar al expresidente Donald Trump. Así como favoreció a China en los años 70, recurriendo a Mao Tse Tung para alterar el potencial de la URSS en manos de Leonid Brezhnev, durante el mandato de Trump lo aconsejó acercarse a la Rusia de Vladimir Putin para contrarrestar el creciente poderío económico del gigante chino.

De silueta encorvada pero todavía reconocible por sus anteojos negros de montura gruesa, Kissinger permaneció activo prácticamente hasta sus últimos momentos.

Pocos días antes de cumplir 100 años, en mayo pasado, participó en un homenaje en el muy selecto Club Económico de Nueva York, donde apagó las velas sobre una torta de chocolate.

Sus apariciones públicas se volvieron más escasas con el correr de los años pero más frecuentes en videoconferencia, como lo hizo en el Foro Económico Mundial de Davos en enero último.

Conservaba desde sus oficinas en Nueva York y su consultora Kissinger Associates una relativa aura entre la élite de Washington y del extranjero, incluso entre demócratas como la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, que un día dijo que confiaba en los «consejos» de su «amigo».

A Kissinger lo sobreviven quien fuera su esposa durante casi 50 años, Nancy, dos hijos de su primer matrimonio -David y Elizabeth- y cinco nietos. Sus restos serán sepultados en un «servicio familiar privado» y «más adelante habrá un servicio conmemorativo en la ciudad de Nueva York», dijo el comunicado de su empresa, reproducido por el sitio PRNewswire y citado por Fox News y The Washington Post, entre otros medios estadounidenses.