Concierto de la Orquesta Sinfónica de la FFHA de la UNSJ en el Departamento Albardón
El Viernes, 7 de Agosto, a las 21 hs.; en la Parroquia Nuestra Señora de los Desamparados, Departamento Albardón, con entrada libre y gratuita la Orquesta Sinfónica de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan ofrece un concierto para disfrutar en familia.
Programa
- “Serenata en Re menor op.44” de Antonin Dvorak;
- “ Cantata BWV 191 ‘Gloria in Excelsis Deo’ » de Johann Sebastian Bach.
Participan como solistas invitados
- María Milagros García Naciff (soprano) y
- Francisco Castillo (tenor)
- Coro Vocacional a cargo de la directora Monika Skowron.
- La dirección del maestro Wolfgang Wengenroth.

Este programa reúne dos obras muy diferentes por su época, su función y su lenguaje, pero estrechamente vinculadas por la importancia del conjunto instrumental. En la Serenata para vientos de Antonín Dvořák, los instrumentos dialogan con la libertad y la intimidad propias de la música de cámara, aunque dentro de una arquitectura de amplias dimensiones. En Gloria in excelsis Deo de Johann Sebastian Bach, las voces, las trompetas, los timbales y la orquesta se unen en una celebración de carácter solemne y jubiloso.
El recorrido conduce así desde la calidez melódica y los ritmos de inspiración bohemia de Dvořák hasta el esplendor contrapuntístico de Bach. Ambas obras, aun separadas por más de un siglo, combinan el conocimiento de la tradición con una extraordinaria riqueza de invención.
Antonín Dvořák (1841–1904)
Serenata para instrumentos de viento, violonchelo y contrabajo en re menor, op. 44, B 77
Antonín Dvořák compuso su Serenata para vientos entre el 4 y el 18 de enero de 1878, durante una etapa especialmente fecunda de su carrera. Poco antes había comenzado a recibir un reconocimiento más amplio gracias, entre otros factores, al apoyo de Johannes Brahms. La obra fue estrenada en Praga el 11 de noviembre de ese mismo año, bajo la dirección del propio compositor. (Antonín Dvořák)
La inspiración inmediata parece haber surgido durante un viaje a Viena a finales de 1877, cuando Dvořák escuchó una serenata para vientos de Mozart. El modelo clásico de la Harmoniemusik —la música destinada a conjuntos de instrumentos de viento que había florecido durante el siglo XVIII— está claramente presente en la elección de la formación y en la transparencia de la escritura. Sin embargo, Dvořák no se limita a imitar el pasado: transforma aquella tradición mediante su particular riqueza melódica, su vitalidad rítmica y una sensibilidad profundamente ligada a la música de Bohemia. (Antonín Dvořák)
La partitura está escrita para dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes y contrafagot, tres cornos, violonchelo y contrabajo. La ausencia de flautas y de cuerdas agudas le otorga una sonoridad oscura, cálida y ligeramente arcaica. El violonchelo y el contrabajo no actúan como solistas, sino que sostienen la base armónica y refuerzan la profundidad del conjunto. El resultado se sitúa entre la música de cámara y la pequeña orquesta: cada voz conserva su individualidad, pero todas participan de una concepción sinfónica amplia y cuidadosamente equilibrada.
Movimientos
- Moderato, quasi marcia
El primer movimiento adopta el carácter de una marcha procesional. Su ritmo marcado y su escritura en bloques recuerdan por momentos las antiguas marchas destinadas a ceremonias al aire libre, aunque Dvořák suaviza toda posible rigidez mediante episodios de carácter lírico y cantable.
El tema principal, presentado con nobleza y sencillez, establece desde el comienzo una atmósfera simultáneamente solemne y popular. Los instrumentos se responden en grupos, alternando pasajes compactos con diálogos más íntimos. La marcha no posee un carácter militar agresivo: se acerca más bien a una procesión festiva, contemplada con cierta distancia y teñida por la particular melancolía de Dvořák.
- Minuetto. Tempo di minuetto
A pesar de su título, el segundo movimiento no es un minueto cortesano en sentido estricto. Bajo su elegante apariencia se perciben ritmos cercanos a las danzas populares de Bohemia, especialmente a la sousedská, una danza de movimiento moderado y compás ternario.
La sección principal combina gracia, robustez y un sutil desplazamiento de los acentos. El episodio central introduce una música más rápida y enérgica, cuyos ritmos recuerdan a la furiant, danza bohemia caracterizada por sus contrastes métricos. Dvořák reúne así dos mundos: la forma aristocrática del minueto clásico y la espontaneidad rítmica de la tradición popular.
III. Andante con moto
El tercer movimiento constituye el centro lírico de la serenata. Sobre un acompañamiento suavemente oscilante se despliegan amplias melodías que pasan de un instrumento a otro, creando una conversación de carácter íntimo. La escritura parece evocar en algunos momentos el espíritu de los movimientos lentos de Mozart, pero la calidez armónica y la melancolía del canto son inequívocamente dvořakianas.
La música avanza con serenidad, sin buscar grandes contrastes dramáticos. Sin embargo, bajo su aparente calma existe una continua transformación del color: oboes, clarinetes, fagotes y cornos combinan sus timbres en parejas y pequeños grupos, mientras las cuerdas graves proporcionan un fundamento discreto. El movimiento transmite una sensación de contemplación nocturna y de nostalgia, sin perder nunca su fluidez.
- Finale. Allegro molto
El último movimiento rompe la atmósfera meditativa anterior con una energía casi impetuosa. Los ritmos vivos, los acentos desplazados y las respuestas rápidas entre los instrumentos le confieren un carácter festivo y popular. La música alterna episodios vehementes con ideas más cantables, manteniendo siempre una sensación de movimiento continuo.
Hacia el final reaparece el motivo de marcha del primer movimiento. Esta evocación cumple una función estructural decisiva: cierra el arco de la serenata y transforma la sucesión de cuatro movimientos en una unidad cíclica. Tras esta mirada retrospectiva, la obra concluye con una coda brillante y llena de vitalidad. (Antonín Dvořák)
La Serenata para vientos es una de las expresiones más logradas del arte de Dvořák. En ella conviven la disciplina de la forma clásica, la riqueza del lenguaje romántico y el impulso de la tradición popular bohemia. Su carácter íntimo no excluye la amplitud sinfónica, y su aparente naturalidad esconde una escritura instrumental extraordinariamente refinada.
Johann Sebastian Bach (1685–1750)
Gloria in excelsis Deo, BWV 191
Johann Sebastian Bach ocupa un lugar central en la historia de la música occidental. En su obra confluyen las principales tradiciones del Barroco europeo: el contrapunto alemán, la expresividad italiana y la elegancia de las danzas francesas. Durante sus años como cantor de la iglesia de Santo Tomás y director musical de Leipzig, compuso buena parte de sus cantatas, pasiones y grandes obras sacras.
Gloria in excelsis Deo, BWV 191, posee una posición excepcional dentro de ese inmenso catálogo: es la única cantata litúrgica conservada de Bach cuyo texto está íntegramente en latín. Fue concebida para una celebración navideña en Leipzig, aunque la fecha y la ocasión exactas siguen siendo objeto de discusión. Tradicionalmente se ha relacionado con un servicio celebrado el día de Navidad de 1745, posiblemente vinculado a la Paz de Dresde; investigaciones posteriores han propuesto también una interpretación universitaria anterior, probablemente en 1742. (Bachvereniging)
La obra es un ejemplo del procedimiento conocido como parodia, mediante el cual Bach reutilizaba y transformaba música propia para adaptarla a una nueva función y a un nuevo texto. Los tres movimientos proceden de la música del Gloria de la Misa de 1733, que más tarde formaría parte de la gran Misa en si menor, BWV 232. El coro inicial deriva directamente del Gloria in excelsis Deo; el dúo central reelabora el Domine Deus, y el coro final transforma el Cum Sancto Spiritu. (Bachvereniging)
Lejos de constituir una simple reutilización, esta adaptación muestra la capacidad de Bach para otorgar una nueva arquitectura y un nuevo significado a materiales preexistentes. La cantata se convierte en una construcción perfectamente simétrica: dos grandes coros festivos enmarcan un dúo de carácter más íntimo.
Movimientos
- Coro: Gloria in excelsis Deo
Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
La obra comienza con una explosión de júbilo. Trompetas, timbales, oboes, cuerdas y coro forman una sonoridad brillante, apropiada para la celebración navideña. El movimiento alterna dos ideas principales: la proclamación celestial del Gloria, enérgica y radiante, y la expresión más serena de Et in terra pax —“y en la tierra paz”—, donde la textura adquiere mayor fluidez.
Bach no presenta estas ideas como simples contrastes, sino como aspectos complementarios de un mismo mensaje. La gloria divina se manifiesta en el esplendor de la orquesta y del coro; la paz terrenal, en líneas más amplias y en una escritura contrapuntística de extraordinaria serenidad. La riqueza polifónica no oscurece el texto: cada entrada parece multiplicar la proclamación hasta convertirla en una celebración colectiva.
- Dúo para soprano y tenor: Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
El movimiento central abandona la monumentalidad coral y crea un espacio más íntimo. Soprano y tenor dialogan sobre un acompañamiento instrumental ligero y transparente. Las voces se imitan, se entrelazan y se completan, sugiriendo musicalmente la unidad de las personas de la Trinidad.
La escritura procede del dúo Domine Deus de la Misa en si menor, pero Bach la adapta al nuevo texto de la doxología. El carácter pastoral de la música, reforzado por la fluidez melódica y por la delicadeza de la instrumentación, ofrece un momento de contemplación dentro del marco festivo de la cantata.
III. Coro: Sicut erat in principio
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
El coro final recupera la plenitud instrumental del comienzo. Su música se basa en el Cum Sancto Spiritu de la Misa en si menor y despliega una escritura contrapuntística de gran virtuosismo. (WordPress Blueprint)
La frase Sicut erat in principio adquiere además una dimensión estructural: la referencia textual al “principio” coincide con el regreso al esplendor del coro inicial. Las voces entran sucesivamente en una textura fugada, mientras la orquesta impulsa la música con energía incesante. El resultado es una conclusión triunfal en la que rigor contrapuntístico, brillantez instrumental y exaltación religiosa se funden de manera inseparable.

