Bienvenidos todos: preparar el corazón para la visita pastoral del Papa León XIV
Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monseñor Jorge Lozano
La visita pastoral del Papa León XIV a la Argentina se presenta como una oportunidad de gracia para toda la Iglesia y para nuestra sociedad. Será un tiempo para encontrarnos, escuchar, celebrar la fe y renovar el compromiso de caminar juntos.

El lema propuesto, “Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”, expresa dos movimientos inseparables y simultáneos de la vida cristiana. Por un lado, la Iglesia abre sus puertas y recibe a cada persona con afecto y respeto. A su vez, animada por la fuerza del Espíritu Santo, sale al encuentro de los demás para compartir una buena noticia: Dios ama a todos y no abandona a ninguno de sus hijos.
Decir “Bienvenidos todos” no es una simple fórmula de cortesía. Es una afirmación profunda sobre el modo en que queremos vivir como Iglesia: con el corazón disponible y con una mirada capaz de reconocer el valor de cada persona.
Nadie queda afuera. Esta convicción nos desafía a revisar nuestras actitudes, nuestras estructuras y nuestras maneras de relacionarnos. La comunidad cristiana está llamada a ser un espacio donde cada persona pueda sentirse recibida, escuchada y acompañada; un lugar donde no se la reduzca a sus problemas, a su situación económica, a sus errores o a sus heridas.
El lema también nos invita a poner una atención especial en quienes viven situaciones de pobreza, exclusión o vulnerabilidad. Los pobres no son un problema que la sociedad pueda descartar ni destinatarios pasivos de ayuda. Son personas con una dignidad inalienable, con una historia, una voz y una riqueza que tienen mucho para aportar a la comunidad.
Recibir a todos significa mirar con especial ternura a quienes suelen quedar al margen: quienes no tienen un trabajo digno, quienes viven en condiciones precarias, quienes sufren la falta de vivienda, quienes enfrentan enfermedades, quienes padecen soledad o quienes tienen la vida rota y no encuentran un lugar donde ser escuchados. La visita del Papa puede ser una ocasión para renovar una Iglesia cercana a los últimos y comprometida con el cuidado de la casa común.
En un tiempo marcado por la rapidez, la tecnología y la búsqueda de resultados, el lema nos recuerda que la persona debe estar siempre en el centro. Cada ser humano merece ser tratado como alguien único, no como un número, un usuario, un consumidor o una pieza de un sistema.
La visita del Papa puede ayudarnos a recuperar una verdad sencilla y transformadora: todos somos hijos amados por Dios. Esta conciencia también nos invita a sanar divisiones. La Argentina necesita espacios de diálogo, respeto y encuentro. La Iglesia puede ofrecer una contribución valiosa si nos animamos a tender puentes.
El otro movimiento del lema es una invitación misionera: “Vayan y anuncien”. La Iglesia no vive para sí misma. Recibe el amor de Dios para comunicarlo y se alimenta del Evangelio para llevar esperanza a todos los ambientes.
Hay una buena noticia para compartir: Dios nos ama, nos busca, nos acompaña y nos ofrece una vida nueva. El Evangelio no es una teoría ni un conjunto de normas desvinculadas de la vida cotidiana. Es el anuncio de que Cristo está vivo, camina con su pueblo y abre caminos de esperanza aun en medio de las dificultades.
El Espíritu Santo nos moviliza, nos despierta, anima e impulsa a salir de la comodidad. Es Él quien renueva la esperanza, fortalece a las comunidades y abre caminos nuevos para anunciar el Evangelio. Dejarse movilizar por el Espíritu Santo implica estar atentos a lo que sucede, escuchar los clamores de la sociedad y discernir juntos cuáles son las respuestas que Dios nos pide. También supone superar el miedo y la indiferencia.
“Vayan y anuncien” es, entonces, una invitación a ser Iglesia en salida: a no encerrarse, a no esperar que todos lleguen, a acercarse a las periferias humanas y existenciales. Anunciar con alegría, servir con generosidad y acompañar con paciencia.
En San Juan tendremos varias actividades durante la “Semana Social” del lunes 28 de setiembre al jueves 1 de octubre. Te invito a buscar el programa en la página del arzobispado y sumar tu participación

