{"id":89735,"date":"2025-08-10T10:39:58","date_gmt":"2025-08-10T13:39:58","guid":{"rendered":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/?p=89735"},"modified":"2025-08-11T13:49:01","modified_gmt":"2025-08-11T16:49:01","slug":"hoy-una-carta-para-los-diaconos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/hoy-una-carta-para-los-diaconos\/","title":{"rendered":"Hoy, una carta para los di\u00e1conos"},"content":{"rendered":"<p>Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monse\u00f1or Jorge Lozano<\/p>\n<p>Los servidores de coraz\u00f3n suelen no destacarse, no sobresalir. As\u00ed sucede con los Di\u00e1conos. En muchas di\u00f3cesis de la Argentina ha ido creciendo su presencia, logrando tener mayor comprensi\u00f3n de su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n. Sin embargo, el proceso de su incorporaci\u00f3n es m\u00e1s lento de lo esperable. Tal vez porque no hubo una catequesis adecuada, o el necesario cambio de mentalidad para abrirnos a las novedades del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Hoy, 10 de agosto, se celebra al Di\u00e1cono y m\u00e1rtir San Lorenzo que fue torturado y asesinado en Roma el a\u00f1o 258. Es el Patrono de los Di\u00e1conos. Por eso quise escribir estas l\u00edneas a todos los di\u00e1conos y compartirlas tambi\u00e9n con quienes son lectores y lectoras habituales de esta columna.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff6600;\"><strong>Queridos hermanos di\u00e1conos<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Con el coraz\u00f3n agradecido y lleno de afecto fraterno, quiero dirigirles estas palabras que deseo sean, al mismo tiempo, un reconocimiento y un aliento. Y lo hago p\u00fablicamente para que toda la di\u00f3cesis pueda renovar su estima por ustedes y dar gracias a Dios por su entrega silenciosa, fiel y generosa.<\/p>\n<p>Ustedes son, en cada comunidad de nuestra Iglesia particular, el rostro de Cristo servidor. Son presencia visible de Aquel \u201cque no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida por todos\u201d (Mateo 20, 28). En cada gesto sencillo, en cada tarea que abrazan con humildad, en cada servicio oculto, Cristo se hace presente en medio del Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Forman parte de un orden diaconal que no es una mera estructura sino una verdadera fraternidad. Son hermanos que, unidos al Obispo y al Presbiterio, caminan juntos, se apoyan mutuamente y se enriquecen en la comuni\u00f3n. Qu\u00e9 importante es que entre ustedes cultiven la amistad, el di\u00e1logo, la oraci\u00f3n com\u00fan y el compartir de la misi\u00f3n. No est\u00e1n solos. El Se\u00f1or los ha llamado a vivir su ministerio como parte de un cuerpo, no como piezas sueltas.<\/p>\n<p>Su vocaci\u00f3n diaconal est\u00e1 profundamente marcada por la misi\u00f3n evangelizadora. Son predicadores del Evangelio con la palabra y con la vida. En cada predicaci\u00f3n, en cada catequesis, en cada acompa\u00f1amiento a quienes buscan sentido y consuelo, ustedes anuncian que Dios no se olvida de sus hijos, especialmente de aquellos que la sociedad empuja a los \u00faltimos lugares. Su ministerio misionero tiene tambi\u00e9n el rostro concreto del servicio en la caridad, especialmente con los m\u00e1s fr\u00e1giles y excluidos. Estar cerca de los pobres, de los descartados, de los que tienen la vida rota, de los enfermos, los angustiados, no es una opci\u00f3n; es el coraz\u00f3n del diaconado.<\/p>\n<p>El emblema del di\u00e1cono es Jes\u00fas lavando los pies a sus disc\u00edpulos. Por eso siempre deben tener presente la palangana, la jarra y la toalla. Ustedes no son adornos lit\u00fargicos, sino signos vivos de un estilo de vida: ustedes est\u00e1n llamados a ponerse de rodillas ante el dolor del otro, sin juzgar, sin pasar de largo, sin buscar protagonismos.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto bien hacen cuando escuchan, acogen, consuelan, levantan, y no se cansan de servir! Expresan y encarnan la dimensi\u00f3n samaritana de la Iglesia.<\/p>\n<p>Quiero tambi\u00e9n alentar su vida familiar. La mayor\u00eda de ustedes ha sido llamado por el Se\u00f1or en el seno del matrimonio, que es su primera vocaci\u00f3n. Son esposos y padres que trabajan para sostener su hogar, que enfrentan desaf\u00edos cotidianos como cualquier familia. Gracias por ese testimonio silencioso. Gracias a sus esposas y a sus hijos, que muchas veces comparten con ustedes el tiempo y el coraz\u00f3n entregado al servicio de la Iglesia. A quienes viven el diaconado en celibato, tambi\u00e9n mi cercan\u00eda y gratitud, por hacer de su vida una entrega plena.<\/p>\n<p>El querido y recordado Papa Francisco les dej\u00f3 una gran ense\u00f1anza en febrero pasado, durante el Jubileo de los Di\u00e1conos en Roma: \u201csu actuar concorde y generoso, de esta manera, ser\u00e1 un puente que una el altar a la calle, la Eucarist\u00eda a la vida cotidiana de la gente; la caridad ser\u00e1 su liturgia m\u00e1s hermosa y la liturgia su servicio m\u00e1s humilde\u201d.<\/p>\n<p>Queridos di\u00e1conos: no se cansen de formarse. La formaci\u00f3n permanente no es una carga, es una necesidad. Nadie se las sabe todas. El que se pone al servicio debe tener siempre los o\u00eddos abiertos, el coraz\u00f3n en escucha y la inteligencia en b\u00fasqueda. La Iglesia no espera de ustedes que lo hagan todo, ni que sean reemplazo del sacerdote ausente. No son \u201ccuras de segunda\u201d ni \u201cruedas de auxilio\u201d. Su vocaci\u00f3n tiene un lugar propio, hermoso e irreemplazable en el misterio de la Iglesia.<\/p>\n<p>Como Obispo, me alegra caminar con ustedes. Me apoyo en su servicio. Los bendigo con afecto y rezo cada d\u00eda para que el Se\u00f1or los sostenga en su entrega, los anime en sus luchas y los renueve en la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a1Feliz d\u00eda de los Di\u00e1conos!<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"SAN JUAN MONSE\u00d1OR JORGE LOZANO \" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/QzeG0mlBcBU?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-61416\" src=\"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO.jpg 800w, https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO-300x225.jpg 300w, https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monse\u00f1or Jorge Lozano Los servidores de coraz\u00f3n suelen no destacarse, no sobresalir.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":81112,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_seopress_robots_primary_cat":"none","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","footnotes":""},"categories":[10,7],"tags":[],"class_list":["post-89735","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","category-videos"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89735","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89735"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89735\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":89738,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89735\/revisions\/89738"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/81112"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89735"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89735"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89735"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}