{"id":85140,"date":"2025-04-16T21:46:17","date_gmt":"2025-04-17T00:46:17","guid":{"rendered":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/?p=85140"},"modified":"2025-04-18T19:31:11","modified_gmt":"2025-04-18T22:31:11","slug":"predicacion-en-la-misa-crismal-2025-jubileo-de-los-sacerdotes-en-san-juan-de-cuyo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/predicacion-en-la-misa-crismal-2025-jubileo-de-los-sacerdotes-en-san-juan-de-cuyo\/","title":{"rendered":"Predicaci\u00f3n en la Misa Crismal 2025 Jubileo de los sacerdotes en San Juan de Cuyo"},"content":{"rendered":"<p>Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monse\u00f1or Jorge Lozano<\/p>\n<p>Quiero compartir con ustedes dos meditaciones acerca de este acontecimiento jubilar sacerdotal. Una sobre la vocaci\u00f3n, y la segunda acerca de la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p><strong><u>La vocaci\u00f3n<\/u><\/strong><\/p>\n<p>El jubileo sacerdotal es una invitaci\u00f3n a cada uno a hacer memoria del origen de la propia vocaci\u00f3n, con el fin de renovarnos como Peregrinos de la Esperanza. Implica re-cordar, pasar de nuevo por el coraz\u00f3n los inicios fundantes del discipulado al que fuimos convocados. Un momento particular, en edades diversas, contextos distintos. Como sucedi\u00f3 a los profetas y ap\u00f3stoles, el Maestro irrumpi\u00f3 en nuestra vida en el campo, en la ciudad, en el lugar de trabajo, siendo ni\u00f1os, j\u00f3venes o adultos. Hemos escuchado la voz que nos dec\u00eda: \u201cAntes de formarte en el vientre materno, yo te conoc\u00eda; antes que salieras del seno, yo te hab\u00eda consagrado, te hab\u00eda constituido profeta de las naciones\u201d (\u2026) No digas nada, \u201cporque t\u00fa ir\u00e1s a donde yo te env\u00ede y dir\u00e1s todo lo que yo te ordene\u201d (Jerem\u00edas 1, 4-10).<\/p>\n<p>\u00a1Ponerse en marcha!<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil se nos hizo comunicar esta experiencia!, encontrar las palabras adecuadas para algo inenarrable.<\/p>\n<p>Paulatinamente, de la experiencia personal, \u00edntima e incomunicable del profeta Jerem\u00edas, fuimos pasando a la dimensi\u00f3n comunitaria del sacramento del orden. Fuimos llamados junto a otros: Di\u00e1conos, Presb\u00edteros y Obispos formamos cuerpo-orden-fraternidad.<\/p>\n<p>Solemos afirmar, y con raz\u00f3n, que los amigos se eligen, la familia no. En nuestro caso somos elegidos por Jes\u00fas para la amistad con \u00c9l, y en \u00c9l con los otros y con todos. San Marcos nos narra de modo muy sencillo que Jes\u00fas \u201cLlam\u00f3 a su lado a los que quiso (\u2026) instituy\u00f3 a doce para que estuvieran con \u00e9l, y para enviarlos a predicar\u201d (Mateo 9, 35-38 Marcos 3, 13) Aqu\u00ed se nos muestra que la misi\u00f3n es comunitaria, y lo mismo acontecer\u00e1 en la monta\u00f1a de Galilea despu\u00e9s de la Pascua: \u201cVayan\u2026\u201d (Mateo 28, 19)<\/p>\n<p>En tiempos de Jes\u00fas, quienes quer\u00edan eleg\u00edan ser disc\u00edpulos de tal o cual maestro. Sin embrago la experiencia de los ap\u00f3stoles (y la nuestra) es al rev\u00e9s, el Maestro nos elige y convoca, congrega. \u201cNo son ustedes los que me eligieron a m\u00ed, sino yo el que los eleg\u00ed a ustedes\u201d (Juan 15, 16) Es la dimensi\u00f3n comunitaria del llamado y la misi\u00f3n. Sin comuni\u00f3n eclesial no hay S\u00ednodo. No estamos como un cient\u00edfico investigando en la soledad de un laboratorio, sino trabajando juntos en la vi\u00f1a del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Distintos Papas nos manifiestan la misma idea. \u201cEl ministerio ordenado tiene una radical <em>forma comunitaria<\/em> y puede ser ejercido s\u00f3lo como una <em>tarea colectiva<\/em>\u201d (San Juan Pablo II, PDV 17) \u201cNadie vive solo. Ninguno peca solo. Nadie se salva solo\u201d (Benedicto XVI, SS 48). \u201cEstamos todos en la misma barca\u201d (Francisco). Y el Documento Final del S\u00ednodo nos destaca la necesidad de recrear los v\u00ednculos. Sin esp\u00edritu de comuni\u00f3n no hay S\u00ednodo.<\/p>\n<p><strong><u>La Eucarist\u00eda<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Las palabras de la consagraci\u00f3n, tan breves, tan hondas, expresadas en nombre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p><strong>\u201cHagan esto en memoria m\u00eda\u201d<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>\u201cEsto es mi cuerpo\u201d<\/strong>. Es el cuerpo glorificado de un peregrino. Cuerpo engendrado en el vientre de la Madre, que se aliment\u00f3 de sus pechos y descans\u00f3 en su regazo. Cuerpo con manos lastimadas de carpintero. Cuerpo que disfrut\u00f3 la alegr\u00eda del vino en Can\u00e1, de los amigos en Betania. Cuerpo que recorri\u00f3 aldeas, camin\u00f3 sobre las aguas; Cuerpo que se inclin\u00f3 a lavar los pies, Cuerpo con los pies ungidos por las l\u00e1grimas del pecado y el perfume del amor de la amistad m\u00e1s pura. El Cuerpo entregado y mal herido de un preso torturado.<\/p>\n<p>Ese Cuerpo en nuestras manos\u2026<\/p>\n<p><strong>\u201cEsta es mi sangre derramada\u201d<\/strong>. La sangre que es signo de la Pasi\u00f3n y de la vida apasionada. Sangre que hierve de indignaci\u00f3n en la mirada ante los corazones cerrados de los fariseos. Sangre que llora ante la muerte del amigo, que se compadece de las multitudes hambrientas, que va a buscar a la oveja perdida. Sangre que hace estremecer las entra\u00f1as con el gozo del Esp\u00edritu Santo y despierta la compasi\u00f3n ante el hombre tirado en el borde del camino.<\/p>\n<p>Esa Sangre en nuestras manos y labios\u2026 Sangre que nos libera de la anemia espiritual y la abulia existencial.<\/p>\n<p><strong>Este es mi Cuerpo, esta mi Sangre<\/strong> en el huerto de los olivos en oraci\u00f3n ante el Padre, en ofrenda en la cruz, resucitando en la ma\u00f1ana de la Pascua. Cuerpo y Sangre del verdadero Dios y verdadero Hombre, Cuerpo y Sangre glorificados.<\/p>\n<p>\u201cTomen y coman\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTomen y beban\u201d.<\/p>\n<p>Pero indica a continuaci\u00f3n: \u201cHagan esto en memoria m\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>En su memoria, estamos llamados a poner el cuerpo y la sangre (nuestro cuerpo, nuestra sangre) al servicio del altar y los altares. La Eucarist\u00eda construye fraternidad, construye la Iglesia. Nos congrega como una familia en torno a la misma mesa. Mesa que se prolonga fuera del Templo, sea grande o peque\u00f1o.<\/p>\n<p>El Buen Samaritano celebr\u00f3 el culto a Dios ungiendo con aceite y vino las heridas del cuerpo del ca\u00eddo y lastimado; ante el que el levita y el sacerdote esquivaron con elegancia puritana. Las unciones del Cuerpo de Cristo son expresi\u00f3n de ternura y consuelo, unciones sacramentales que expresan la sacramentalidad de la Iglesia Samaritana. Somos sacerdotes para tocar como Jes\u00fas a los leprosos, los ciegos, los excluidos de la vida y la dignidad. Nuestras manos han sido ungidas para ungir a los pobres, los corazones afligidos. \u201cTen especial predilecci\u00f3n por los pobres y las almas extraviadas\u201d (\u2026) \u201cNo trates a nadie como si estuviera apestado\u2026 ayuda a todos, \u00a1a todos!\u201d (Siervo de Dios Jos\u00e9 Am\u00e9rico Orzali)<\/p>\n<p>\u201cHagan esto en memoria m\u00eda\u201d, con mi amor, con mi entrega.<\/p>\n<p>La eucarist\u00eda se contin\u00faa celebrando en cada hermano o hermana dejados de lado como el L\u00e1zaro de la par\u00e1bola, llamado a participar del banquete del Reino, aunque expulsado de la mesa del rico.<\/p>\n<p>Aquel Samaritano (extranjero, despreciado, mal visto, casi hereje) celebra el culto a Dios sobre las heridas del cuerpo mal herido; derrama aceite y vino, elementos de los que se val\u00edan los sacerdotes en la liturgia del Templo de Jerusal\u00e9n, y que nosotros tambi\u00e9n utilizaremos en esta celebraci\u00f3n. La Par\u00e1bola evang\u00e9lica la podemos contemplar tambi\u00e9n como una p\u00e1gina bella de piedad eucar\u00edstica, de devoci\u00f3n al Cuerpo de Cristo sufriente. As\u00ed como tenemos lugares de adoraci\u00f3n perpetua, debemos promover tambi\u00e9n la conciencia de servir y venerar el Cuerpo de Cristo en sus hermanos m\u00e1s<\/p>\n<p>peque\u00f1os (Mateo 25). La mesa de piedra o madera de cada Templo se prolonga en mesa de carne sufriente de Cristo en los hermanos.<\/p>\n<p>El Domingo de la Misericordia en la Octava de la Pascua, el Resucitado nos mostrar\u00e1 sus llagas gloriosas como lugar en el cual encontrar su presencia. El joven Pier Giorgio Frassati nos confiaba su coraz\u00f3n: \u201cAlrededor de los enfermos y de los pobres veo una luz especial que nosotros no tenemos\u201d \u201cCuando est\u00e9s totalmente consumido por el fuego eucar\u00edstico, entonces podr\u00e1s agradecer m\u00e1s conscientemente a Dios, que te ha llamado a formar parte de su familia\u201d.<\/p>\n<p>Y un adolescente nos ense\u00f1a que \u201cla eucarist\u00eda es la autopista al cielo\u201d (Carlo Acutis)<\/p>\n<p>Ma\u00f1ana al celebrar la Instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, del Mandamiento Nuevo, y del Sacramento del Orden Sagrado, (los tres simult\u00e1nea e indisolublemente) nos inclinaremos a lavar los pies acogiendo ese mismo mandato, \u201cser\u00e1n felices si hacen esto\u201d (Juan 13, 17)<\/p>\n<p>En la Cena el Maestro tambi\u00e9n nos dice que \u201cNadie tiene amor m\u00e1s grande que el que da la vida por los amigos\u201d (Juan 15, 13) \u00bfPor qui\u00e9n estoy dispuesto a morir? La respuesta interpela, y brota en el coraz\u00f3n de cada uno. Pero tal vez haya otra pregunta tan inquietante como esa \u00bfPara qui\u00e9n quiero vivir? \u00bfC\u00f3mo estoy dispuesto a morir y a vivir?<\/p>\n<p>Nos ense\u00f1a la Primera carta de San Pedro: \u201cCristo padeci\u00f3 por ustedes, y les dej\u00f3 un ejemplo a fin de que sigan sus huellas\u201d (I Pe 2, 21) en cada carne al costado del camino.<\/p>\n<p>La Eucarist\u00eda es el Misterio que nos hace misioneros; lo exclamamos inmediatamente despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n: \u201canunciamos tu muerte y proclamamos tu resurrecci\u00f3n, hasta que vuelvas\u201d. Mientras esperamos la consumaci\u00f3n del tiempo en eternidad, celebramos la eucarist\u00eda (amamos) y misionamos.<\/p>\n<p>A Jes\u00fas la familia lo buscaba porque dec\u00edan: \u201cEs un exaltado\u201d (Marcos 3, 21). Somos disc\u00edpulos de un loco de amor; de amor por cada uno, y puedo decir con certeza que \u201cme am\u00f3 y se entreg\u00f3 a la muerte por m\u00ed\u201d (G\u00e1latas 2, 20)<\/p>\n<p>As\u00ed de desmesurados consideraron tambi\u00e9n a Mama Antula, Carlo Acutis, Pier Giorgio Frassati, Alberto Hurtado, Brochero, Francisco de As\u00eds, Teresa de Jes\u00fas, y tantos otros. A ese Jes\u00fas, exagerado de amor, queremos seguir e imitar, apasionados por una amistad y entrega.<\/p>\n<p>Estamos llamados a una misma esperanza. \u201cHay un solo Cuerpo y un solo Esp\u00edritu, as\u00ed como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocaci\u00f3n recibida\u201d (Efesios 4, 4) La esperanza no quedar\u00e1 defraudada.<\/p>\n<p>+ P Jorge Eduardo Lozano<\/p>\n<p>Arzobispo de San Juan de Cuyo<\/p>\n<p>16 de abril 2025. A\u00f1o Santo de la Esperanza<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-85144\" src=\"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/MISA-MIERCOLES-02.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/MISA-MIERCOLES-02.jpg 800w, https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/MISA-MIERCOLES-02-300x225.jpg 300w, https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/MISA-MIERCOLES-02-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monse\u00f1or Jorge Lozano Quiero compartir con ustedes dos meditaciones acerca de este<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":85143,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_seopress_robots_primary_cat":"none","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-85140","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=85140"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85140\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":85145,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/85140\/revisions\/85145"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/85143"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=85140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=85140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=85140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}