{"id":78992,"date":"2024-11-09T21:58:55","date_gmt":"2024-11-10T00:58:55","guid":{"rendered":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/?p=78992"},"modified":"2024-11-11T21:34:15","modified_gmt":"2024-11-12T00:34:15","slug":"una-vida-rota-pero-no-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/una-vida-rota-pero-no-perdida\/","title":{"rendered":"Una vida rota pero no perdida"},"content":{"rendered":"<p>Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monse\u00f1or Jorge Eduardo Lozano<\/p>\n<p>Cuando nos conocimos con Ezequiel \u00e9l ten\u00eda 26 a\u00f1os de edad, y yo a\u00fan no hab\u00eda cumplido los 60. Est\u00e1bamos en una reuni\u00f3n con unas 200 personas, y \u00e9l nos comparti\u00f3 un relato acerca de su vida y c\u00f3mo hab\u00eda luchado para llegar a este momento.<\/p>\n<p>La infancia y adolescencia le resultaron etapas dif\u00edciles. La primaria la curs\u00f3 en una escuela parroquial a pocas cuadras de la casa. Le costaba la integraci\u00f3n con sus compa\u00f1eros con quienes se peleaba con mucha frecuencia; y varias veces le llamaron la atenci\u00f3n por faltas al respeto a docentes y directivos.<\/p>\n<p>En la familia era moneda corriente presenciar discusiones, agresiones f\u00edsicas y verbales. Hacinamiento, alcoholismo y promiscuidad generaban un clima insufrible. Poco se ocupaban de Ezequiel, que arrastraba esos a\u00f1os como una carga pesada. Estuvo a punto de repetir el a\u00f1o un par de veces, pero lo hicieron pasar para que no abandonara.<\/p>\n<p>En la secundaria fue a otra escuela, esta vez de gesti\u00f3n estatal. La historia se repiti\u00f3 con m\u00e1s crudeza todav\u00eda. No s\u00e9 qui\u00e9n abandon\u00f3 primero; si Ezequiel decidi\u00f3 dejar o la escuela le solt\u00f3 la mano. Fue algo mutuo y sin intentos por buscar soluciones alternativas.<\/p>\n<p>En casa las cosas iban de mal en peor. \u00c9l sent\u00eda que estaba de m\u00e1s y trataba de quedarse lo menos posible.<\/p>\n<p>La esquina, la pandilla, el consumo de alcohol y drogas, el delito. Un tobog\u00e1n preanunciado. En un momento tambi\u00e9n dijo chau a \u201csu\u201d casa.<\/p>\n<p>Expulsado de la Escuela y de la familia, su grupo de pertenencia era t\u00f3xico por donde se lo mirara. Se acostumbr\u00f3 a dormir en estaciones de trenes o de \u00f3mnibus, comer mal, sentir fr\u00edo. Se iban vislumbrando como destino \u201clas 3 C\u201d: calle, c\u00e1rcel, cementerio. La muerte rondaba a su alrededor.<\/p>\n<p>Cuando ten\u00eda 20 a\u00f1os se cruz\u00f3 en la calle con Jerem\u00edas, ex compa\u00f1ero de consumo de los primeros tiempos. Recordaba que en una noche de fr\u00edo Jerem\u00edas le hab\u00eda dado su campera como abrigo y ese gesto a Ezequiel le hab\u00eda quedado grabado. Se saludaron con mucho afecto.<\/p>\n<p>A Ezequiel le llam\u00f3 la atenci\u00f3n la sonrisa de Jerem\u00edas, que hac\u00eda dos a\u00f1os hab\u00eda dejado el consumo de drogas. A la vez retom\u00f3 los estudios y consigui\u00f3 unas changas de jardiner\u00eda. Lo invit\u00f3 a conocer su \u201cnueva familia\u201d como le llamaba a la comunidad que le hab\u00eda acompa\u00f1ado en su camino. Ese d\u00eda Eze lleg\u00f3 con la vida rota. Sucio, con la salud fr\u00e1gil, sin expectativas, sin presente ni futuro.<\/p>\n<p>Lo recibi\u00f3 Mariela, trabajadora social y miembro del equipo del Hogar, que enseguida lo present\u00f3 a otros cinco j\u00f3venes que estaban dando la misma pelea.<\/p>\n<p>Le ofrecieron quedarse aquel d\u00eda si quer\u00eda y le dieron unas pocas pautas de convivencia para esa jornada. Al caer la tarde estaba ba\u00f1ado y con ropa limpia. Comparti\u00f3 la cena con ellos y se fue. \u201cMa\u00f1ana te esperamos de nuevo, depende de vos.\u201d Le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n sobre una pared un cuadro de Jes\u00fas Buen Pastor cargando la oveja en sus hombros.<\/p>\n<p>Al concluir su testimonio cont\u00f3 que llevaba seis a\u00f1os en este camino. Me atrajo su relato y al terminar me acerqu\u00e9 a conversar un rato a solas. Me cont\u00f3 que su experiencia era como haber conocido el infierno. Lo marc\u00f3 mucho su historia familiar de violencia y exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>En la comunidad aprendi\u00f3 el valor del abrazo, la caricia en la cabeza, la mano en el hombro, la sonrisa. Experiment\u00f3 la ternura de Jes\u00fas Buen Pastor que te carga en sus hombros sin reproches.<\/p>\n<p>En un momento del di\u00e1logo le pregunt\u00e9 si no se hab\u00eda acercado antes a la fe o a alguna parroquia. Me respondi\u00f3 \u201cyo pens\u00e9 que Dios a los malos no nos quer\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Me doli\u00f3 mucho esa respuesta, expresi\u00f3n clara de una vivencia concreta. \u00c9l se dio cuenta de mi cara de desagrado, me tom\u00f3 la mano y me dijo \u201cpero ahora no tengo dudas de su amor por nosotros; se jug\u00f3 la vida\u201d.<\/p>\n<p>Muchos j\u00f3venes como Ezequiel y Jerem\u00edas salen adelante. Otros cuantos, no. Pero vale la pena el intento que tantas personas realizan con cari\u00f1o.<\/p>\n<p>Aun despu\u00e9s de varios a\u00f1os de aquel encuentro hay im\u00e1genes o expresiones que me quedan dando vueltas. Hay gente \u2014demasiada gente\u2014 que siente tocar el infierno o estar all\u00ed. Un amigo te puede salvar la vida. Ninguna vida est\u00e1 tan rota para que el amor fracase. Dios envi\u00f3 a Jes\u00fas para buenos y malos, justos e injustos. Hay que recibir la vida como viene. Vos pod\u00e9s hacer algo por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En esta semana previa a la Jornada Mundial de los Pobres me vino evocar esta historia.<\/p>\n<p>Como escribe Francisco en su nueva Enc\u00edclica, \u201cSu coraz\u00f3n abierto nos precede y nos espera sin condiciones, sin exigir un requisito previo para poder amarnos y proponernos su amistad: \u00abnos am\u00f3 primero\u00bb (1 Jn 4,10). Gracias a Jes\u00fas \u00abnosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos cre\u00eddo\u00bb en ese amor (1 Jn 4,16)\u201d (DN 1).<\/p>\n<p>De lunes a viernes tendremos la Asamblea de los Obispos de la Argentina. Acompa\u00f1anos con tu oraci\u00f3n.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"SAN JUAN MONSE\u00d1OR JORGE LOZANO\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Fn8Irg6GnT4?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-61416\" src=\"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO.jpg 800w, https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO-300x225.jpg 300w, https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monse\u00f1or Jorge Eduardo Lozano Cuando nos conocimos con Ezequiel \u00e9l ten\u00eda 26<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":20281,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_seopress_robots_primary_cat":"none","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","footnotes":""},"categories":[10,7],"tags":[],"class_list":["post-78992","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","category-videos"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78992","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78992"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78992\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":78995,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78992\/revisions\/78995"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20281"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}