{"id":2443,"date":"2017-06-27T02:30:38","date_gmt":"2017-06-27T05:30:38","guid":{"rendered":"http:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/?p=2443"},"modified":"2017-06-27T14:24:57","modified_gmt":"2017-06-27T17:24:57","slug":"el-derecho-a-la-asistencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/el-derecho-a-la-asistencia\/","title":{"rendered":"El Derecho a la Asistencia"},"content":{"rendered":"<p>Prof. Norberto Alay\u00f3n (*)<\/p>\n<p>La asistencia es un derecho. Toda sociedad que, por las caracter\u00edsticas que adopta para su funcionamiento, primero pauperiza y excluye a buena parte de sus miembros, debe asumir maduramente su responsabilidad por el da\u00f1o ocasionado y disponerse a adoptar profundas medidas reparatorias. Y deber\u00eda hacerlo por la v\u00eda del derecho pleno, o bien -mientras tanto- mediante pol\u00edticas sociales que tiendan a neutralizar el deterioro de las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n, a la par de ir creando las condiciones para contribuir a la consolidaci\u00f3n de un orden social m\u00e1s justo y equitativo.<\/p>\n<p>El derecho a la asistencia, no cambia la naturaleza de las relaciones sociales vigentes en la sociedad. Pero s\u00ed debilita la l\u00f3gica de quienes defienden la continuidad de sociedades inequitativas, y a la vez, \u00e9tica y estrat\u00e9gicamente contribuye a la reparaci\u00f3n de los problemas sociales, en la perspectiva de ir construyendo alternativas m\u00e1s s\u00f3lidas para un funcionamiento social m\u00e1s digno y m\u00e1s humano.<\/p>\n<p>Reconocer el derecho a la asistencia implica la aceptaci\u00f3n de que las personas a ser asistidas, b\u00e1sicamente carecen, por las condiciones del funcionamiento social, \u00a0de posibilidades para un adecuado despliegue de sus potencialidades que, entre otras cosas, les permita satisfacer aut\u00f3nomamente sus necesidades. Familias sin los medios suficientes para la reproducci\u00f3n de su vida, con problemas de empleo, con ingresos degradados, con problemas habitacionales, de salud, de escolaridad, no pueden m\u00e1s que tender a repetir esas condiciones en las generaciones siguientes.<\/p>\n<p>Interferir e interrumpir ese proceso social negativo, constituye una responsabilidad \u00e9tica impostergable, pero adem\u00e1s, implica asumir una imprescindible opci\u00f3n de fortalecimiento de la democracia, en tanto una verdadera democracia no puede reconocerse como tal con graves niveles de pobreza y exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, las propias contingencias de la vida pueden conducir a cualquier persona a padecer accidentes que le generen discapacidades puntuales, cuya atenci\u00f3n y protecci\u00f3n posterior es menester que sea asumida por las instituciones espec\u00edficas de todo Estado moderno.<\/p>\n<p>En 1961, el m\u00e9dico argentino Regino L\u00f3pez D\u00edaz, Director Nacional de Asistencia Social, afirmaba: \u201cEs nuestra aspiraci\u00f3n com\u00fan que este pa\u00eds no tenga necesidad de un organismo encargado de la asistencia social\u201d. \u00a1C\u00f3mo no coincidir con esa aspiraci\u00f3n! Pero resulta que a 56 a\u00f1os de haber sido formulada, todav\u00eda no s\u00f3lo no se concretaron los cambios que hicieran innecesaria la asistencia, sino que se produjo un significativo aumento de la pobreza y de la desigualdad social.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el economista sueco Gunnar Myrdal, que obtuvo el premio Nobel de Econom\u00eda en 1974, manifestaba en 1968: \u201cMi ideal es que se lleven a cabo reformas sociales tales -en los vastos campos de la distribuci\u00f3n del ingreso, la vivienda, salud p\u00fablica, educaci\u00f3n, el enfrentamiento de la delincuencia, etc.- que el Servicio Social se vuelva m\u00e1s bien innecesario o se transforme en algo muy especial, algo individualizado y especializado, mientras no sea simplemente la administraci\u00f3n de la legislaci\u00f3n social.\u201d Pero esas \u201creformas sociales\u201d (que tambi\u00e9n nosotros deseamos, profundas y lo antes posible) no se cristalizaron a cabalidad. Y la asistencia, entonces, contin\u00faa siendo necesaria.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas de asistencia son insuficientes, pero hay algo mucho m\u00e1s insuficiente a\u00fan: la ausencia de pol\u00edticas de asistencia. Desconocer el derecho a la asistencia es precisamente el posicionamiento que asumen los gobiernos conservadores, que tienden a recortar los recursos destinados a la acci\u00f3n social, desertando de esta responsabilidad estatal o bien transfiri\u00e9ndola hacia modalidades de beneficencia y de voluntariado, optativas y adem\u00e1s escasas, a ser encaradas por sectores privados (empresariales, religiosos, filantr\u00f3picos).<\/p>\n<p>Defender la idea de la asistencia como derecho, exige tambi\u00e9n diferenciar esta concepci\u00f3n de aquellas alternativas que, con lamentable frecuencia, transforman la asistencia en un recurso para la construcci\u00f3n de relaciones clientelistas, generando dependencia y sumisi\u00f3n. Toda persona o grupo que recibe algo (por la v\u00eda del no derecho), siempre queda en deuda con el que se lo da. En ese caso, el que recibe debe a quien da. Por el contrario, los derechos implican el reconocimiento de ciudadan\u00eda plena para toda la poblaci\u00f3n, fortaleciendo la autonom\u00eda y neutralizando la discriminaci\u00f3n y la diferenciaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Comprender esta ecuaci\u00f3n, nos debe impulsar a revalorizar la concepci\u00f3n de derechos, que es la que construye democracia en serio. Y nos podr\u00e1 ayudar a alejarnos de la desgraciada descripci\u00f3n que contiene aquel proverbio africano, que afirma que \u201cla mano que recibe est\u00e1 siempre debajo de la mano que da\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(*) Trabajador Social. Profesor Consulto de la Universidad de Buenos Aires (UBA)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prof. Norberto Alay\u00f3n (*) La asistencia es un derecho. 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