{"id":104037,"date":"2026-10-24T20:18:30","date_gmt":"2026-10-24T23:18:30","guid":{"rendered":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/?p=104037"},"modified":"2026-10-24T20:23:51","modified_gmt":"2026-10-24T23:23:51","slug":"la-grandeza-de-la-pequenez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/la-grandeza-de-la-pequenez\/","title":{"rendered":"La grandeza de la peque\u00f1ez"},"content":{"rendered":"<p>Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monse\u00f1or Jorge Lozano<\/p>\n<p>En estos d\u00edas tuve la gracia de visitar una casa de las Misioneras de la Caridad en Roma, las religiosas fundadas por santa Teresa de Calcuta. Al acercarse a ese lugar, todo parece sencillo, austero, casi escondido. Y, sin embargo, precisamente all\u00ed se percibe una grandeza dif\u00edcil de explicar: la magnanimidad de una vida entregada, de una comunidad que eligi\u00f3 servir en silencio y de una fe que se hace concreta en el cuidado de los m\u00e1s pobres y fr\u00e1giles.<\/p>\n<p>Las hermanas me mostraron el cuarto que ocupaba la madre Teresa cuando ven\u00eda a Roma. Una habitaci\u00f3n peque\u00f1a, sencilla; una cama angosta, un escritorio y un par de banquitos. En aquel espacio reducido, tan humilde, se respiraba paz. Una paz serena y profunda, de esas que tanto necesitamos en estos tiempos.<\/p>\n<p>Al contemplar ese cuarto, \u201cescuch\u00e9\u201d que una vida puede ser inmensamente grande sin necesitar mucho espacio; que una persona puede dejar una huella profunda sin buscar protagonismo; que la verdadera fecundidad no siempre brilla.<\/p>\n<p>La vida de la santa de Calcuta estuvo marcada por gestos peque\u00f1os realizados con la grandeza del amor: acercarse a quien sufr\u00eda, lavar una herida, acompa\u00f1ar a una persona sola, sostener la mano de un moribundo, ofrecer una palabra de consuelo. En esos gestos aparentemente modestos se revelaba una caridad enorme, capaz de transformar la existencia de quienes se sent\u00edan olvidados. Todo posible con la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica cotidiana.<\/p>\n<p>Mientras permanec\u00eda en aquel cuarto, me impresion\u00f3 especialmente la paz que se respiraba. No era una paz ingenua, como si ignorara los conflictos del mundo. Era una paz nacida de haber elegido lo esencial. Una paz que no niega el dolor, pero que se resiste a dejarse dominar por \u00e9l. Una paz que sabe que la violencia no se vence con m\u00e1s violencia, que el desprecio no se cura con desprecio y que la indiferencia solo puede ser derrotada mediante la cercan\u00eda y la compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Entonces, una de las religiosas me dijo: \u201cPadre, hagamos una oraci\u00f3n por la paz en el mundo\u201d. E improvisamos juntos una plegaria. No ten\u00edamos un texto preparado ni palabras en una f\u00f3rmula. Simplemente dejamos que brotara lo que llev\u00e1bamos en el coraz\u00f3n: el deseo profundo de que termine tanta violencia, que se detenga el desprecio por la vida, que no se siga<\/p>\n<p>destruyendo la casa com\u00fan, que los pueblos puedan vivir sin miedo y que nadie sea tratado como un objeto descartable.<\/p>\n<p>Cada palabra puede construir o herir, cada decisi\u00f3n puede acercar o dividir, cada gesto de solidaridad tiene un valor incalculable. La paz del mundo comienza tambi\u00e9n en los v\u00ednculos cotidianos: en la familia, en el trabajo, en la comunidad, en la manera en que miramos y tratamos a quienes tenemos cerca.<\/p>\n<p>Providencialmente, la Palabra en la misa de este fin de semana nos presenta el llamado \u201cmandamiento m\u00e1s grande de la Ley\u201d. En el Evangelio seg\u00fan san Mateo, unos fariseos le preguntan a Jes\u00fas cu\u00e1l es el mandamiento principal. \u00c9l responde: \u201cAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente\u201d. Y agrega: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d (Mateo 22, 34-40).<\/p>\n<p>Jes\u00fas une inseparablemente el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo. No se puede afirmar que amamos a Dios si permanecemos indiferentes ante el sufrimiento de los dem\u00e1s. Tampoco se puede construir una relaci\u00f3n aut\u00e9ntica con el pr\u00f3jimo si olvidamos que cada persona posee una dignidad sagrada. El amor cristiano no es una idea abstracta ni un sentimiento pasajero: se expresa en acciones concretas, en disponibilidad, en paciencia, en perd\u00f3n y en una atenci\u00f3n especial hacia quienes se encuentran m\u00e1s heridos o desprotegidos.<\/p>\n<p>La visita a la casa de las Misioneras de la Caridad me ayud\u00f3 a constatar nuevamente que el amor no necesita grandes escenarios.<\/p>\n<p>La peque\u00f1ez, cuando est\u00e1 habitada por el amor, no es insignificancia. Es una forma de grandeza. Un cuarto peque\u00f1o puede convertirse en una escuela de paz. Una oraci\u00f3n improvisada puede expresar el clamor de miles de millones de personas.<\/p>\n<p>Al despedirme de aquella casa romana, me fui pensando que quiz\u00e1s Dios sigue habl\u00e1ndonos desde los lugares peque\u00f1os: desde una habitaci\u00f3n humilde, una comunidad que sirve, una oraci\u00f3n pronunciada sin preparaci\u00f3n, desde el rostro de una persona que necesita ser reconocida. Prestemos atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"SAN JUAN MONSE\u00d1OR JORGE LOZANO \" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/1DaeJzTugJk?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-61416\" src=\"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO.jpg 800w, https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO-300x225.jpg 300w, https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/ARZOBISPADO-EDIFICIO-768x576.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monse\u00f1or Jorge Lozano En estos d\u00edas tuve la gracia de visitar una<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":104038,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_seopress_robots_follow":"","_seopress_robots_imageindex":"","_seopress_robots_snippet":"","_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_robots_breadcrumbs":"","_seopress_robots_freeze_modified_date":"","_seopress_robots_custom_modified_date":"","_seopress_robots_canonical":"","_seopress_social_fb_title":"","_seopress_social_fb_desc":"","_seopress_social_fb_img":"","_seopress_social_fb_img_attachment_id":0,"_seopress_social_fb_img_width":0,"_seopress_social_fb_img_height":0,"_seopress_social_twitter_title":"","_seopress_social_twitter_desc":"","_seopress_social_twitter_img":"","_seopress_social_twitter_img_attachment_id":0,"_seopress_social_twitter_img_width":0,"_seopress_social_twitter_img_height":0,"_seopress_redirections_value":"","_seopress_redirections_enabled":"","_seopress_redirections_enabled_regex":"","_seopress_redirections_logged_status":"","_seopress_redirections_param":"","_seopress_redirections_type":0,"_seopress_analysis_target_kw":"","colormag_page_container_layout":"default_layout","colormag_page_sidebar_layout":"default_layout","footnotes":""},"categories":[1,7],"tags":[],"class_list":["post-104037","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacadas","category-videos"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/104037","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=104037"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/104037\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":104039,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/104037\/revisions\/104039"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/104038"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=104037"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=104037"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vocesparalelas.com.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=104037"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}