Visitas inoportunas y de las otras
Por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monseñor Jorge Lozano
Alguna vez nos pudo suceder recibir a alguien que llega en el momento menos pensado y, además inadecuado. Estábamos por salir, y justo nos cae sin previo aviso una persona a la que no podemos eludir. No quiero poner ejemplos para no incomodar, pero si hacés memoria sabés a qué me refiero.
Otras visitas, en cambio, son largamente esperadas y anheladas. Y disfrutamos tanto el compartir la vida que quisiéramos que ese momento no se termine.
Hoy la Iglesia celebra el Domingo de la Palabra de Dios, una jornada dedicada a redescubrir el valor de la Sagrada Escritura en la vida de los fieles. Este año el lema elegido es una invitación profunda y directa: “La palabra de Cristo habite en ustedes” (Col 3,16). Tomada de la Carta de san Pablo a los Colosenses, esta frase nos mueve a ir más allá de una escucha superficial, proponiendo que la Palabra ocupe un lugar central, vital y transformador en nuestro corazón y en nuestra comunidad.dom
El Apóstol no se limita a sugerir que la Palabra debe ser escuchada o estudiada ocasionalmente. El verbo “habitar” implica residencia, estabilidad. Pablo nos llama a permitir que la Palabra de Cristo eche raíces profundas en nuestro interior, que influya de manera concreta en nuestros pensamientos, decisiones y sentimientos. La Palabra no es solo un mensaje, sino una presencia viva, activa y transformadora, capaz de renovar nuestro modo de ser y de relacionarnos con los demás.
No se trata únicamente de cumplir mandatos morales o de seguir normas externas, sino de dejarse transformar existencialmente desde adentro por el Evangelio. La Palabra, al habitar en nosotros, se convierte en fuente de luz que orienta nuestras búsquedas, nos ayuda a discernir en medio de las dudas y nos impulsa a un testimonio que brota de la autenticidad.
Dejar que la Palabra habite en nosotros implica también una actitud de escucha atenta, personal y comunitaria, donde cada uno se deja cuestionar y renovar. Nos incomoda y desinstala, nos mueve a la conversión.
Este año, el Domingo de la Palabra de Dios coincide providencialmente con la celebración de la conversión de san Pablo. Recordar el momento en que el perseguidor de cristianos se encontró con Cristo en el camino a Damasco es una oportunidad para comprender la fuerza transformadora de la Palabra cuando es acogida con humildad y docilidad. Pablo no solo escuchó una voz; permitió que esa Palabra habitara en él, lo despojara de seguridades viejas y lo lanzara a una vida nueva, al servicio del Evangelio.
La experiencia de Pablo nos interpela: ¿Estamos dispuestos a dejar que la Palabra nos saque de nuestras comodidades y rutinas, que nos lleve a nuevas formas de entrega, testimonio y misión?
En el Evangelio de San Juan, encontramos una pregunta llena de sinceridad y búsqueda: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68). Así se expresa Pedro en un momento de confusión y desorientación. Muchos discípulos dudan, no comprenden el mensaje de Jesús y deciden apartarse. Sin embargo, Pedro y los demás apóstoles, a pesar de sus inseguridades, reconocen que solo en Jesús encuentran el sentido y la plenitud, “palabras de vida eterna”.
Esta escena refleja la experiencia de tantos creyentes hoy. En medio de dudas, cansancios o dificultades, la Palabra de Cristo sigue siendo brújula que orienta, consuela y da vida. Dejar que la Palabra habite en nosotros implica también acogerla en los momentos de oscuridad, cuando todo parece confuso. Es entonces cuando la confianza sencilla y fiel, como la de Pedro, nos sostiene y nos permite seguir adelante.
El Domingo de la Palabra de Dios es una oportunidad para renovar nuestro compromiso con la Sagrada Escritura, no como un libro más, sino como presencia viva de Cristo entre nosotros. Que este año, inspirados por el lema “La palabra de Cristo habite en ustedes” y el ejemplo de san Pablo, nos animemos a dejar que la Palabra transforme nuestra existencia desde dentro, nos impulse a un testimonio creíble y nos fortalezca en los momentos de duda y búsqueda.

