San Juan-Gobierno Provincial

Predicación Misa Nochebuena 2019

En los Jardines de Casa de Gobierno de San Juan se realizó, en la víspera de la Nochebuena y Navidad, la Misa que ofició el arzobispo de San Juan de Cuyo,  Monseñor Jorge Lozano donde asistió el gobernador Dr. Sergio Uñac y el vicegobernador CPN Roberto Gattoni, acompañados por sus respectivas esposas, Silvana Rodríguez y Coppelia Aubone y funcionarios del Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial y público en general.

En la homilía el arzobispo de San Juan de Cuyo,  Monseñor Jorge Lozano destacó que «La distancia entre Nazaret y Belén es de entre 120 y 140 kilómetros, dependiendo del camino elegido. La travesía solía durar de 4 a 6 días a pie por un trayecto sinuoso y desértico. Frío intenso en la noche, calor bajo el sol que golpea fuerte en el día. Con María embarazada podemos imaginar un andar lento y tortuoso.

El emperador ordena un censo. La joven pareja obedece y se pone en marcha.

Al llegar a Belén, un pueblo periférico del imperio, no son recibidos en la posada. Ellos van al establo. Al margen del pueblo, en la marginalidad.

Llega la hora del nacimiento y María propiamente “dio a luz al Niño”. Ellos lo recuestan en un Pesebre. En esa cueva, con los animales como testigos privilegiados, Dios hace nacer a su Hijo.

Cómo habrá sido la mirada y la sonrisa de María y José. Con qué cariño alzaron al Niño dando gracias a Dios. Cómo deseo que los ojos de María me miren con esa delicada ternura. Quiero sentirme niño junto al Niño para ser arropado y mimado junto a Él en la noche.

Cuando la ciudad hizo sentir su indiferencia y desamparo, Dios abraza a los desplazados. Cuando algunos les hicieron sentir la mirada por encima del hombro, Dios quiso responder mirando desde abajo.

Cuando los pobres estaban a la intemperie en la noche, y todo indicaba rutina y frío, los Ángeles sorprenden con “una buena noticia (¡¡¡al fin!!!), una gran alegría para todo el pueblo”. Como expresa un bello poema:

 “Sólo abajo está el Señor del mundo

que nosotros soñamos en lo alto.

Aquí se ve la grandeza de Dios

contemplando la humildad de este pequeño.

Aquí está la lógica de Dios,

rompiendo el discurso de los sabios.

Aquí ya está toda la salvación de Dios

que llenará todos los pueblos y los siglos”.

(Benjamín González Buelta SJ)

Por eso decimos que es Nochebuena. Porque hay luz, fiesta, alegría en los pobres, cobijo para los desamparados. Porque hay sueños en el corazón humano. Porque aun con todos los obstáculos del viaje hasta Belén, los ninguneos de la posada, la indiferencia de la ciudad, “hoy nos ha nacido un Salvador”.

Este acontecimiento marcó un antes y un después de Cristo en la Historia de muchos pueblos y culturas. ¿Y en mí? ¿Puedo decir que hay un antes y un después de Cristo en mi vida? ¿Me modifica en algo el nacimiento del Niño en aquella cueva marginal?

En la Navidad podemos experimentar que Dios cobija los sueños más hondos del corazón humano. Pero también nos puede pasar de largo. Contemplando la escena del pesebre me pregunto: ¿dónde quiero estar? ¿En el palacio, la posada, la indiferencia…? ¿O junto a los pobres para ser testigos de algo maravilloso? Los dilemas de aquella noche en Belén siguen estando hoy en nuestros corazones, porque no son planteos circunstanciales sino existenciales.

Permítanme que les comparta un sentimiento y certeza. Yo me siento Feliz, porque puedo reconocer dónde está Dios. Junto a mis debilidades y pobrezas, a mis desamparos y rutinas, a mis noches más oscuras y mis amaneceres más luminosos.

Dios también está denunciando mis soberbias, moderando mis deseos consumistas, derribando mis muros de egoísmo individualista. Está para liberar las cadenas que me oprimen, para cambiar el odio y el rencor que arraiga en las tinieblas.

Podemos decir también que hay un “estilo navideño” para impregnar en la Sociedad. Nos mueve a la fraternidad y solidaridad con los pobres, los que tienen viviendas hiperprecarias, los que no tienen trabajo, los que están atrapados por una adicción, los enfermos, los ancianos abandonados del afecto familiar… Dios quiere también nacer allí como si fueran fieles reflejos de su cuna en el establo.

Muchos de ustedes están comenzando un nuevo periodo constitucional de servicio democrático. El martes 10 de diciembre pasado expresaron públicamente sus compromisos. Pido al Niño de Belén les conceda reconocerlo en los más débiles, que hace rato siguen esperando.

+Jorge Eduardo Lozano

Arzobispo de San Juan de Cuyo

 

 

Poema 

Donde acaba la ciudad

y empieza el miedo,

donde terminan los caminos

y empiezan las preguntas,

cerca de los pastores

y lejos de los dueños,

en el calor de María

y en el frío del invierno,

viniendo de la eternidad

y gestándose en el tiempo,

salvación poderosa para todos

en una fragilidad recién nacida,

Liberador de todos los yugos

atado a un edicto del imperio,

rebajado hasta un pesebre de animales

el que a todos nos sube hasta los cielos,

nació el Hijo del Padre,

Jesús, el hijo de María.

Sólo abajo está el Señor del mundo

que nosotros soñamos en lo alto.

Aquí se ve la grandeza de Dios

contemplando la humildad de este pequeño.

Aquí está la lógica de Dios,

rompiendo el discurso de los sabios.

Aquí ya está toda la salvación de Dios

que llenará todos los pueblos y los siglos.

 (Benjamín González Buelta SJ)

 

Luego de concluida la ceremonia religiosa, que contó con el aporte del coro de la Universidad Nacional de San Juan, un grupo de chicos pertenecientes a distintas instituciones educativas y parroquiales de la provincia efectuaron una representación del nacimiento de Jesús.