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Educación superior: aumentan las reservas argentinas

La universidad pública, punto de partida del desarrollo, como vehículo de la movilidad social ascendente.

Daniel Martínez*

Argentina tiene infinitos recursos estratégicos, como Vaca Muerta o el Acuífero Guaraní, una de las reservas de agua dulce más importantes del planeta, a los cuales el Estado ha asignado la prioridad jurídico-política para su desarrollo. No obstante, es necesario invitar a la reflexión sobre la necesidad de incorporar a la educación pública como uno de los recursos estratégicos de la Nación, a fin de amplificar su alcance.

En tiempos de crisis y finanzas languidecidas, mientras los principales indicadores socioeconómicos presentaban un panorama sombrío, la universidad pública se sostuvo como uno de los principales activos de la Nación.

El modelo universitario argentino, abierto e inclusivo, con sentido social, constituye una herramienta central frente al desafío de construir un paradigma de sociedad integrado y productivo.

En el camino hacia el desarrollo sustentable de la Patria, hacia el crecimiento con una distribución equitativa de la riqueza, la contribución de las universidades públicas y su compromiso con los intereses de la población resultan esenciales ya que son un reservorio de conocimiento capaz de brindar valor agregado y, así, multiplicar las vías de progreso.

Pese a los vaivenes económicos y las restricciones presupuestarias, la educación pública se sostuvo en la senda del crecimiento con la convicción de que es un factor clave que, con su compromiso social, adquirirá protagonismo a la hora de poner el conocimiento al servicio del mejoramiento de las condiciones de vida de los argentinos.

La educación se erigió como un bien común, un patrimonio invaluable presto para crear futuro. En horas aciagas, miles de ciudadanos se volcaron a la universidad pública, ubicándola como punto de partida del desarrollo, como vehículo de la movilidad social ascendente.

Prueba de ello es lo que sucedió, en 2019, en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM). La primera instancia del curso de admisión, con vistas a iniciar una carrera en 2020, tuvo 21.300 inscriptos, marcando un nuevo récord en la historia de nuestra Casa de Altos Estudios.

En tanto, otros 7.500 están cursando el ingreso en el verano. En una institución educativa con 60.000 alumnos, donde el 85 % de ellos son primera generación de universitarios, la reserva humana no solamente se mantuvo sino que, además, la UNLaM no detuvo su progreso sostenido.

Esto marca que ese capital cultural, científico e intelectual constituye una cantera perdurable. Las universidades públicas producen talento y, con su reserva humana, le dan sustento al anhelo de un modelo que ponga el conocimiento al servicio del desarrollo.

*Daniel Martínez es Rector de la Universidad Nacional de la Matanza.

Fuente: Clarín