San Juan-Opinión

¿Cuál es la semejanza entre África – Argentina y el plan de Perón posguerra?

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Presión impositiva asfixiante y la inflación excesiva en la Argentina, algo que debemos extirpar de raíz.

Por el Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo

Hace más de 300 millones de años, los continentes se unieron a causa del movimiento de las placas tectónicas formando uno solo. A este súper continente se le llamó Pangea. La Argentina no estuvo ajena a esto limitábamos en su tiempo con África en el Este, no teníamos de promedio al océano atlántico.

La inflación, es un mal endémico de la economía en la Argentina de San Martín, sigue complicado las posibilidades de crecimiento del país y esto le hace la vida más difícil a la mayoría de la población. Han pasado muchos gobiernos de diferentes colores políticos y han pasado décadas de decadencia económica en este país sudamericano. ¿Por qué se llegó a esto?. Con todo lo que tiene Argentina, no la han dado vuelta.

La Argentina con un 57,3%, es el tercer país a nivel mundial con mayor inflación en el mundo, el primero en el ranking es Venezuela con un 1.304.494%, el segundo es Zimbawe (África) con un 75,9% y el cuatro que lo sigue, es Sudán del Sur (África) con un 56,1%.

Además, la presión impositiva sobre las personas físicas, es la segunda más alta a nivel mundial en presión de impuesto 106%, solo superada por la que existe en Comoras, un pequeño país de África formado por tres islas en el canal de Mozambique.

El alto nivel de impuestos permite financiar mayores gastos sociales, pero los efectos de una alta carga impositiva son muy variados según cada país, en este caso ha destrozado la economía. Los dos periodos hiperinflacionarios sucedieron en dos momentos diferentes en Argentina de 1989 en la Presidencia de Alfonsín y 1990  en la Presidencia de Menem. Esto solo pasa después de una debacle económica de aumentos de precios y guerras, etc…

La presión impositiva es asfixiante en la República Argentina, se siente una saturación de impuestos. En la Argentina existen 164 impuestos, en promedio, del precio de los distintos productos, cerca del 50% corresponde a impuestos. Otro punto, no menor es el dólar, no tiene techo, no es la divisa norteamericana la que aumenta, sino el peso argentino, es el que baja. El dólar es un refugio que se activa cuando los inversores y ahorristas tanto nacionales como extranjeros, con tantos impuestos e inflación como habrá inversión en el territorio nacional. La eliminación del cupo de USD $ 200 mensuales, va a hacer que los dólares alternativos y el “blue” aceleren su aumento y puede obligar al Gobierno a devaluar. El Gobierno diseña un plan para volver a crecer, pero antes deberá evitar una nueva crisis con el dólar.

Los planes económicos siempre han estado presentes en la Argentina, en 1944, se dio una solución peronista, Juan Perón creó el Consejo Nacional de Posguerra del que participaban distintos estamentos de la sociedad. Algunas de sus medidas podrían tenerse en cuenta hoy.

El viernes 7 de julio de 1944, Juan Domingo Perón había sido designado vicepresidente de la Nación, manteniendo los cargos de ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión. El decreto firmado por el general Farrell, le otorgó la superior dirección del ordenamiento social y económico argentino.

El mundo estaba en guerra desde hacía un tiempo. Si bien la Argentina, durante ese lapso fue neutral, las consecuencias de la guerra impactaron en nuestro país generando una crisis socio-económica. Ningún país de la tierra quedó exento de las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, donde fallecieron alrededor de 60 millones de personas.

En esas circunstancias durísimas, Perón creó mediante el Decreto Nº 23.847 del 25 de Agosto de 1944, el Consejo Nacional de Posguerra, un órgano de política económica, social e industrial sin precedentes.

¿Por qué lo hizo?

Como presidente del CNP, sostuvo que “La vida civilizada, en general, y la económica, en particular, del mismo modo que la propia vida humana, se extinguen cuando falla la organización de las células que la componen. La redistribución de los recursos humanos, espirituales y materiales de un país, cuando se pasa de un período de normalidad a otro extraordinario o viceversa, requiere planes coordinados que no pueden dejarse a merced de la corazonada que inspire la exaltación de un sentimiento o la audacia de una improvisación. Determinar la política económica que conviene seguir a corto plazo, y enlazar sus realizaciones con las medidas que deben tender a más lejana ejecución, son tareas que requieren, por encima de todo, una vasta acción coordinadora. La coordinación sólo es posible cuando se cuenta con la vocación decidida de implantarla; la capacidad técnica para proseguirla; y el tiempo suficiente para consolidarla”.

Las medidas que adoptó el CNP fueron muy acertadas, tanto en el orden económico, industrial, como en el político. Este plan se plasmó en un informe titulado “Ordenamiento Económico Social”, y fue la base del futuro Primer Plan Quinquenal del gobierno peronista. Estos hechos históricos, son más que elocuentes para que el gobierno nacional tenga en cuenta los planes que debería poner en marcha para enfrentar la pandemia y el día después, un tema no menor. Perón en 1944 convocó abiertamente sin distinción, a todo el espectro político, empresarial, económico y social para enfrentar la crisis.

Seguramente la vida y costumbres después de esta vil pandemia, no serán las mismas. Es tiempo de promover el diálogo sin confrontar, con respeto mutuo, crear puentes y consensos. Nada puede quedar librado al azar. Es indispensable evitar las batallas secundarias, que implican alentar la grieta que sigue ensalzada entre nosotros.

La Argentina, en su conjunto social debería poder enfrentar las adversidades presentes, que se comparan a las de una guerra, debe poner en práctica las virtudes de la prudencia, la humildad, la fortaleza y la sinceridad entre todos los actores de la Nación. El norte debe ser siempre el interés del país y la dignidad del pueblo. Deberían desarrollar un amplio programa de seguridad social, combatir la inflación y el aumento desmedido de los precios. Mejorar de modo efectivo las condiciones de vida de todos, fomentar las industrias y estimular la inversión extranjera y el capital privado, en cuanto constituye un elemento activo de la producción y contribuye al bien común.

La premisa es que nadie se salva solo, que necesitamos una comunidad organizada para erradicar el egoísmo, alcanzar el equilibrio y evitar la desigualdad social, que se potencia con los efectos de la pandemia. De esta forma podríamos salir del abismo donde nos encontramos, y alcanzaríamos entre todos, el objetivo final; es el bien común de poner nuevamente a la Argentina de pie.

 

Consejo Nacional de Posguerra en la Argentina