San Juan-Opinión

Argentina y Chile: Dos Países del Cono Sur: La evolución de los sistemas educativos

Domingo Faustino Sarmiento “El Maestro de América” decía: Todos los problemas, son problemas de Educación. Trabajó para los Gobiernos de ambos países Sudamericanos.

Por el Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo

Argentina y Chile, como el resto de los países Latinoamericanos, asumieron desde su conformación como naciones el deber y la responsabilidad de ofrecer educación de calidad para todos sus ciudadanos. En el inicio del siglo XXI, se encuentran fuertemente implicados en el desafío de mejorar sus sistemas educativos para favorecer el desarrollo de sus sociedades.

Los retos a los que los países latinoamericanos deben enfrentarse, son complejos ya que, de manera simultánea, deben preparar a sus ciudadanos para participar plenamente en el dinámico futuro global y deben resolver deudas educativas pendientes de décadas anteriores, entre ellas, aspectos básicos como la escolarización universal.

Chile tiene ante sí nuevos desafíos, ya que si bien está comparativamente mejor posicionado en el cumplimiento de las metas educativas propuestas originariamente, todavía muestra importantes rezagos, especialmente en términos de equidad del sistema.

Es primordial en este sentido abordar la temática de las diferencias entre educación privada y pública, así como el distinto desempeño escolar según el nivel socio económico y regional de los alumnos.

Menos Municipal y más Estatal

Los resultados de la PSU, Prueba de Selección Única para entrar al Sistema de Educación Superior, aún siguen dejando cifras, datos y declaraciones que son dables de analizar por parte del mundo educacional.

Una preocupación es que algunas veces se culpa a la PSU que es sólo un instrumento de medición, se tienen que preocupar con lo que pasa antes de la PSU. Que le estamos dando a los jóvenes en la educación pública, se han hecho reformas, pero hay que evaluar el impacto de esas reformas en Chile.

Fue justo en esta época en que la administración Piñera presentó “Admisión Justa”, un proyecto que pretende mejorar el Sistema de Admisión Escolar incorporando nuevos patrones para el ingreso de estudiantes, como el mérito.

Concepto que ha sido reiterado tanto por autoridades nacionales como locales por el nivel de prioridad que se le ha entregado, la eliminación de un reconocimiento para lograr algo, que en este caso sería, entrar a un colegio.

La preocupación aumenta tras los resultados de la PSU, en donde sólo el 30% de los egresados de los colegios municipales logra matricularse en una de las 41 universidades en Chile, pertenecientes al Sistema Único de Admisión.

En Chile, para algunos entendidos en educación señalan: “La gratuidad es un ítem en el presupuesto de la nación que consume un alto porcentaje de Educación”, eso debe cambiar no ver mercantilismo en un derecho fundamental como es la educación en Chile, quien lo debe garantizar es el estado Chileno en sí mimo en la totalidad de los ciudadanos.

Por otro lado, el escenario político-educativo Argentino se caracterizó a lo largo de su historia reciente por su mayor grado de diferencias. Asimismo, la organización federal, agrega complejidad al diseño y la implementación de las políticas educativas a nivel micro.

La propuesta de establecer un pacto educativo, entre los distintos sectores de la sociedad con incumbencia en la educación, miembros de la comunidad educativa, sindicatos, docentes, sector productivo, partidos políticos, autoridades provinciales, instituciones académicas, para concertar sobre las metas, programas, plazos y recursos que se destinarán para mejorar la oferta educativa existente podría ser una alternativa válida para vigorizar la capacidad institucional argentina.

Sin embargo, una acción en esta dirección debe incorporar los aprendizajes emergentes del fracaso del Congreso Pedagógico de la década de 1980, llevado a cabo por el primer gobierno tras la reinstauración democrática. Las instancias meramente deliberativas, que pueden ser fácilmente cooptadas por intereses sectoriales, no son útiles para emprender una transformación positiva de mejora.

Por el contrario, la instancia de concertación que se propone se debería centrar en definir los aspectos básicos del plan de acción, los recursos necesarios para su cumplimiento, los contenidos precisos y los plazos estipulados sobre los que cada uno de los sectores involucrados ofrece su acuerdo y compromiso.

Argentina presenta un sistema educativo menos fragmentado, con un acceso a la educación más igualitario, una reducción de las tasas de analfabetismo de la población más joven y una mejora de la educación de la primera infancia, donde en sala de 4, por ejemplo, logramos una incorporación de chicos que ascendió de 48 por ciento en 2001 a más del 70 por ciento en los últimos tres años”.

Las trayectorias seguidas por los dos países, muestran que los objetivos de mejora son compartidos, la educación de calidad para todos es una meta que ambos países quieren alcanzar. Las facilidades y los obstáculos que aparecen en el camino provienen de múltiples direcciones.

El estudio comparado muestra que un factor promotor de la transformación positiva de la calidad educativa es someter la gestión del sistema a procesos de evaluación nacional e internacionales. La demanda de la sociedad civil por educación de calidad es otro factor decisivo para impulsar la promulgación de normas y los programas de mejora de todo el sistema.

Finalmente, un factor emerge con el mayor potencial explicativo: la sostenibilidad de las acciones en el largo plazo, promoviendo cambios de manera sistemática y progresiva para la corrección de los desvíos. La sustentabilidad en el largo plazo de las políticas públicas, incorporando cambios incrementales se asocia con el éxito en la mejora integral del sistema educativo.

En conclusión; comparto estas citas de Domingo Faustino Sarmiento: -«Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos. Son las escuelas la base de la civilización». Si se profundiza esto en las naciones mencionadas, podrán optar para sus ciudadanos un devenir mejor para las generaciones crecientes en materia educativa.

La educación es poder para cambiar vidas, a veces ciertas facciones de la Sociedad no quieren o no intentan que hasta el último surco sea educado en la Nación que los vio nacer, porque tal vez quieren que sigan en la ignorancia o puedan sacarle lo que tienen en un futuro próximo. Eso moralmente no puede ser, como dice Sarmiento, se enseña a todos y por igual o no se enseña a nadie.